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¿Por qué el coronavirus es resistente a los tratamientos antivirales? Una enzima tiene la clave

Científicos de tres universidades de Estados Unidos, descubren que modificar la estructura atómica de una enzima presente en el coronavirus que causa la Covid-19, ayudaría a que los antivirales sean efectivos para tratar la enfermedad.

De acuerdo con un estudio publicado el 27 de julio en la revista Science, el coronavirus que causa la Covid-19, el SARS-CoV2, posee una enzima resistente a los tratamientos antivirales.

Esta es una de las razones por las que el Remdesivir -al que en su momento se le atribuyó efectos positivos para tratar la enfermedad- quedó definitivamente descartado, luego de que también otros trabajos de investigación (uno de ellos publicado en noviembre de 2020 en The New England Journal of Medicine), demostraran que su efectividad es nula.

Pero que los antivirales para tratar la infección por SARS-CoV-2 no sirvan hoy, no significa que en el futuro puedan resultar prometedores para atajar las infecciones que provoca este virus, el cual ya se cobró la vida de más de cuatro millones de personas en todo el mundo.

Lo que plantea este nuevo trabajo de investigación, encabezado por la profesora Chang Liu del Departamento de Inmunobiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale en Estados Unidos, es que el virus causante de la Covid-19 posee una enzima la cual hace muy resistente los tratamientos antivirales.

¿Pero qué son exactamente las enzimas y cuán importantes son para nuestro organismo?

Resulta que estas moléculas orgánicas de estructura tridimensional actúan como catalizadores de reacciones químicas, es decir, aceleran la velocidad de reacción de ciertos procesos que tienen lugar en nuestro organismo. Por ejemplo, ayudan a descomponer los alimentos que comemos para que el cuerpo los pueda utilizar y, también, intervienen en la coagulación de la sangre, entre otras cosas.

En el caso de la enzima localizada en el SARS-CoV-2, conocida como exoribonucleasa de corrección de pruebas (ExoN), ésta elimina los efectos de los medicamentos antivirales de la estructura de ARN del coronavirus, por lo cual la mayoría de los tratamientos antivirales resultan ineficaces.

El SARS-CoV-2 es un virus basado en ARN. Ello significa que su material genético está compuesto por Ácido Ribonucleico. Cuando se replica y se reproduce en el interior de las células humanas, luego de “engañar” a los receptores de estas últimas a través de su espícula, lo hace sintetizando justamente ARN.

Pero curiosamente, cuando se replica, produce muchos errores en su código genético y es justamente la enzima de corrección de pruebas, ExoN, la que se encarga de corregirlos. De hecho, el genoma del SARS-CoV-2 es inusualmente grande en comparación con el genoma de otros coronavirus basados ARN. Y si no existiese esta enzima correctora, capaz de reconocer los desajustes durante la síntesis de ARN, seguramente el virus causante de la Covid-19 produciría tantos errores que ello evitaría su propagación.

De ahí que la clave para detenerlo sea inhibir, precisamente, la enzima ExoN. En la investigación publicada en julio, Chang Liu y su equipo lograron presentar con mucho detalle su estructura atómica.

Comprenderla y estudiarla en profundidad, conduciría al desarrollo de nuevos métodos para desactivarla y abrir así las puertas para producir mejores tratamientos contra la Covid.

Otro asunto relevante es que el mismo proceso mediante el cual se eliminan los errores de replicación de la estructura de los virus de ARN, también elimina e inhibe a los medicamentos antivirales que se administran para los tratamientos de otros virus basados en la misma estructura, tales como el virus del Sida (VIH) y el Ébola. Ello explica, en parte, por qué el SARS-CoV-2 resulta tan difícil de tratar mediante los antivirales.

Por otro lado, que la ciencia busque mejores tratamientos para la Covid, no significa que las vacunas que actualmente se utilizan para inmunizar a la población no funcionen. Son un éxito y en países como España, donde el 70% de la población ha recibido al menos una dosis, las muertes en la quinta ola por la que atraviesa ese país, y en la que domina la variante Delta, se redujeron drásticamente.

En México, de acuerdo con últimas declaraciones del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, “antes de la vacuna, 40 de cada 100 personas con Covid-19 perdían la vida. Después de la vacuna, ocho de cada 100 personas pierden la vida por coronavirus”.

El reporte del trabajo de investigación de Chang Liu y su equipo puede consultarse en el siguiente enlace: https://science.sciencemag.org/content/early/2021/07/26/science.abi9310/tab-article-info

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