martes, diciembre 1, 2020
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¿Por qué es urgente eliminar los impuestos y adoptar la contribución refleja?

(Por Jorge Luis Oviedo) El bien común sólo es posible a través de una Sociedad Fuerte.
Y eso se logra con el trabajo de todos.

Smith veía en el trabajo la fuente de “La Riqueza de las Naciones. «El trabajo anual de cada nación es el fondo del que se deriva todo el suministro de cosas necesarias y convenientes para la vida que la nación consume anualmente…”

José Cecilio Del Valle ( 177-1834 ), prócer centroamericano, redactor del Acta Independencia de América Central, escribió al respecto: “Los hombres en todos los tiempos cambiamos trabajo por trabajo, servicio por servicio, porque nadie jamás se bastó a sí mismo; y este flujo y reflujo incesante de servicios fraternales, civiles y reproductivos, en que se afianza la vida social para todo su movimiento, desde el instante en que cesa de ser orbicular, y aunque escapándose su giro por la tangente, se lleva consigo nuestras riqueza a países de donde nunca retornan, sino para consumar nuestra ruina, y acabar con nuestra libertad…”

“No hay riqueza que no se derive de los senos fecundos de la naturaleza. De ella sacan todos sus productos las tres industrias: rural, fabril y mercantil.”

El problema es que en vez de volver más equitativo el suministro de lo que se produce con el esfuerzo de todos o la mayoría; un reducido grupo se queda con la mayor parte. En la última década el 1% con mayores ingresos se ha quedado con más del 80% de la ganancia del PIB mundial.

Sabemos que una Nación la conforman todos los que pertenecen al mismo grupo étnico (vasco, aymara, quechua, maya, náhuatl, por ejemplo) o, en su defecto, todas las personas nacidas en un territorio y que hablan un mismo idioma o que comparten tradiciones y leyes).

En ningún caso se ha asociado el concepto de nación a la élite política, religiosa o militar, por ejemplo.

Pueblo, colectividad y sociedad también podemos usarlo como sinónimos de nación.
En este caso prefiero el término SOCIEDAD, para cualquier nación, país o para la sociedad que, en suma, conformamos todos las naciones de la tierra.

Cuando unos pocos imponen las reglas (Constitución y sus leyes), por lo general, lo hacen para asegurar sus beneficios elitistas.

Es lo que ocurrió con la esclavitud y la servidumbre. Algo que sigue ocurriendo en las “democracias” y, como consecuencia, aunque los derechos y las garantías individuales parecen muy atractivos en la textualidad de las fraseología jurídica; resulta que, aquellos que las redactaron, lo hicieron sacando la ventaja de haberse adelantado al ejercicio de esos derechos. De esta manera a la mayoría de las personas se las obliga por escasez de tierra, de agua, de recursos financieros, salud, educación, tecnológicos, etc. a vivir en servidumbre permanente aunque la Ley no lo declare; porque como escribió José Cecilio del Valle: “No hay riqueza faltando los brazos del obrero. Son improductivos en tal caso los capitales del propietario y los conocimientos del sabio. Un operario, obrero o jornalero no es un siervo: es un productor de la riqueza, no es una servidumbre lo que se estipula: es un pacto que se celebra.”

En la Economía de los Fuertes (micro relato) , Ambrose Bierce, describe así, el orden establecido: “Un Hombre Débil que iba cuesta abajo se encontró con un Hombre Fuerte que subía y dijo:
–No voy en esta dirección por decisión propia, sino porque requiere menos esfuerzo. Le ruego, señor, que me ayude a regresar a la cima.
–Con mucho gusto– dijo el Hombre Fuerte, con el rostro iluminado por un glorioso pensamiento–, siempre he visto mi fortaleza como un don sagrado al servicio de mi prójimo. Lo llevaré conmigo. Póngase detrás y empuje”.

Una Nación es Fuerte, cuando su poder adquisitivo y de inversión es muy superior al de la oligarquía. Con ello es posible consolidar una fortaleza en otros ámbitos. Con base en esa capacidad la nación no tiene que doblegarse ante los “inversores locales o externos”, porque sus representantes (permanentes o temporales) podrán negociar con ventaja y, de esa forma, lograr que esas fortalezas se consoliden por décadas o siglos.

Precisamente, es lo que se pretende con la Contribución Refleja (CR): que la colectividad se vuelva más fuerte y capaz de proteger a sí misma (en tanto totalidad) y a cada uno de sus individuos, porque:

Deja de existir deuda interna; Desaparece el interés sobre el dinero, si así lo decide la mayoría; La Sociedad deja de ser pobre y débil frente a la oligarquía. De modo que la nación, a través de sus comunidades: municipios, mancomunidades, ciudades, regiones son capaces de financiar lo público y lo particular con base en su organización; La Sociedad recupera el control de las decisiones políticas y económicas, productivas, de infraestructura pública; La Sociedad (como colectividad) asume el control y garantiza la cobertura total de la Educación con calidad y apoyo a las vocaciones individuales desde edad temprana; y con base a la capacidad financiera y a su adecuada organización;

la Sociedad garantiza el pleno empleo; La Sociedad garantiza acceso universal a los servicios de Salud y a los medicamentos sin restricciones para nadie; La Sociedad asume el patrocinio (apoyo financiero) de la investigación científica a través de las universidades; La Sociedad asume el patrocinio de la invención tecnológica de forma preferente a través del apoyo a profesionales destacados en las distintas áreas; La Sociedad prioriza el acceso universal al agua potable, así como sus formas de captación, almacenamiento, distribución, usos, tratamientos; y la garantiza como bien público, con equidad de acceso; La Sociedad garantiza el acceso universal a las distintas fuentes de energía: hídrica, fotovoltaica, eólica, geotérmica, etc.

La Sociedad a través de las comunidades asumen, progresivamente, el control de las tecnologías de la información; la Sociedad garantiza que el conocimiento se convierta, de forma inmediata, en patrimonio de la colectividad; porque puede adquirir (de forma preferente, si se decide por consulta) las patentes de inventos, descubrimientos, procedimientos, etc.; La Sociedad a través de las comunidades podrá priorizar la atención de sus problemas colectivos; así como planificar la forma y el tiempo en que habrán de resolverse; La Sociedad garantiza el acceso universal a la vivienda, porque las comunidades, con la CR, tendrán capacidad financiera para asumir la construcción sin atraso;  la Sociedad podrá disponer (no solo de forma abstracta) del espacio radioeléctrico, sino de la infraestructura de telecomunicaciones, radio, televisión, internet;
la emisión de moneda, al adoptar la CR, queda respaldada por el trabajo de toda la Sociedad; las naciones de la periferia, con la CR, comenzarán a sacudirse la inversión extranjera en muchas áreas y,con ello, la dependencia comercial; la Sociedad (las naciones), con la CR, tendrán un poder adquisitivo y financiero igual al 100% de todos las personas en edad laboral o de estudio; los grupos oligarcas reducirán, significativamente, su influencia y poder de presión y chantaje sobre los Gobiernos locales, regionales o nacionales. Dejarán de imponer sus candidatos en puestos claves de Gobierno y de Organismos Internacionales y Regionales; vía consulta se podrá poner fin a la existencia de las Sociedades Anónimas, esa forma gris de sacar ventaja del comercio y la política;
al tener las comunidades un control mayor de los medios de comunicación, la discusión de problemas desde la ciencia y la academia serán cotidianos; lo mismo que las consultas ciudadanas para decidir asuntos locales, regionales y nacionales…

Todas estas y otras ventajas están relacionadas. Y, en efecto, se fortalece el bien público sobre lo privado.

En síntesis, la Sociedad, la nación, el pueblo, el colectivos, las comunidades podrán financiar –con la ventaja que supone priorizar y planificar en función de los beneficios colectivos– la investigación científica, el desarrollo tecnológico para mejorar la producción, la comunicación, la locomoción y el transporte de personas, animales y productos (no necesariamente comerciales); apoyar organizada y eficientemente las vocaciones artísticas, deportivas; lograr que la salud y la educación sean universales y, lógicamente, que alcancen cobertura total e incorporen todas las tecnologías y equipos disponibles en el proceso.

¿A qué persona sensata no le agradaría que abundaran más centros de divulgación científica, artísticas, histórica, política que aquellos, que por elogio a la libertad comercial, ofrecen alcohol, drogas, prostitución y que son hoy los más abundantes?

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