HomeInternacionalPresidente mexicano sacrificó a su amigo tras el fiasco de la visita de Trump

Presidente mexicano sacrificó a su amigo tras el fiasco de la visita de Trump

CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO

(Spútnik Mundo) La renuncia del secretario de Finanzas, Luis Videgaray, ha sido el saldo más doloroso para el presidente Enrique peña Nieto consecuencia política en México del huracanado paso de Donald Trump por México, consideran analistas.

Videgaray, fue el estratega de las reformas estructurales, encabezadas por la reforma energética que abrió la industria petrolera a la inversión privada y extranjera, bautizado como Pacto por México, apoyado por todas las fuerzas en el Congreso, bautizado por la prensa financiera occidental como el «Mexican Moment».

Pero el amigo personal del mandatario desde que gobernaron juntos el central Estado de México, que rodea la capital, y su jefe de campaña que lo llevó al victoria en 2012, tuvo la pésima idea de invitar a la residencia presidencial de Los Pinos al impredecible Donald Trump, despreciado por la opinión pública del país latinoamericano en una inusual unanimidad de todos el espectro social, político y mediático.

Hasta la madrugada del miércoles el brillante financista y estratega político era uno de los tres principales aspirantes a la candidatura presidencial oficialista, a las elecciones de 2018, y su dimisión ha dejado libre la pista al jefe de la política interior (Gobernación), Ángel Osorio Chong.

En una carambola de billar, también sale de la carrera su sucesor, José Antonio Meade, que desocupa la popular cartera de Desarrollo Social y toma las detestadas riendas financieras, que no son proveedoras de votos.

Sobre el cadáver político de Videgaray cayó además una ominosa burla del ultraconservador candidato republicano, quien expresó satisfecho que la caída de Videgaray era una señal del éxito de su reciente viaje a México.

«Si ven lo que ocurrió, las consecuencias que hoy se dijeron, el que quienes arreglaron el viaje a México hayan sido expulsados del Gobierno es muestra de lo bien que lo hicimos y lo bien que lo vamos a hacer», dijo Trump.

El extrovertido magnate sostuvo un enfrentamiento sin disimulo con el presidente Peña Nieto, a quien acusó de mentir sobre los entretelones de la visita privada, en torno a quién pagaría el muro que el multimillonario neoyorkino jura que va a construir en la frontera de los dos países.

La candidata demócrata, Hillary Clinton, abrió otro frente al acosado mandatario mexicano y rechazó la invitación con sus propias burlas sobre Trump, a quien señala como causante de un diferendo diplomático inútil con un país y un gobernante aliado de EEUU y un incapaz de tratar con jefes de Estado.

En un «Foro de Comandantes de Estado», organizado por NBC, en el que ambos candidatos hablaron de su estrategia de seguridad, Trump dijo que los mexicanos se quedan con los empleos de los estadounidenses, por los acuerdos de libre comercio que jura destruir y que «la gente encargada de arreglar mi viaje a México (Videgaray) fue separada del Gobierno; así de bien nos fue».

UN INVITADO IMPREDECIBLE. «En la madrugada del miércoles, tras haber sido incapaz de hacer cambiar la determinación de su alter ego en el gabinete, tuvo que tomar decisiones que colapsaron el diseño de su presidencia», escribió el columnista Pablo Hiriart, que ha dirigido en el pasado la agencia estatal de Noticias Notimex.

El presidente «se enconchó en una especie de repliegue táctico ante la abrumadora reacción negativa por la invitación a Donald Trump, pero cambió por completo su baraja sucesoria»: hoy, su candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI, gobernante) a la presidencia en 2018 es Osorio Chong, asegura el columnista.

Cuando Videgaray habló con Peña Nieto «le dijo que debía aceptar su renuncia para restaurarle credibilidad y capacidad de maniobra, frente a la debacle pública que había resultado el viaje del republicano». Al hacerlo, «el presidente reconoció que esa invitación, en efecto, había sido un error», dice el periodista con acceso a los pasillos de Los Pinos.

CON EL DOLOR DEL ALMA. Al presidente «le debe haber dolido hasta el alma desprenderse de su viejo colaborador y amigo Luis Videgaray, pero era indispensable para la salud del Gobierno y de la República que le aceptara la renuncia», escribió el analista político Raymundo Rivapalacio, que ha publicado una saga sobre la controvertida visita de Trump.

El poderoso exsecretario de Hacienda fue el impulsor de la visita de Donald Trump a México, «con lo que provocó la división del gabinete y la irritación casi unánime de la ciudadanía, que con toda razón ve en el magnate estadounidense al principal enemigo de México», dijo el autor de varios libros sobre México y su relación con EE.UU.

«La señal de debilidad ante el prepotente, lanzada con la visita de Trump a Los Pinos, no fue soportada por el país y alguien tenía que pagar el costo político de esa insensatez», escribió. Y puntualizó: «O se iba el autor de la idea, o el sexenio de Enrique Peña Nieto iba a naufragar dos años antes de concluir (…) entendió la dimensión de su error y con decoro renunció al cargo».

Y el cambio abre también la baraja de la sucesión presidencial, dice Rivapalacio: que, a poco más de un año para que haya candidato, se ha cerrado «a una sola carta», Angel Osorio Chong.

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