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“Purgan” a oficiales de FFAA por negarse a respaldar a JOHA

Por :Juan Alfaro Posadas

Unos diez oficiales de las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA) fueron “purgados” de sus cargos a finales de la semana anterior por negarse a respaldar las actuaciones – al margen de la Constitución y las leyes -, de parte del jefe del Ejecutivo, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), según lo confirmaron a confidencialhn.com fuentes castrenses.
Las mismas fuentes precisaron que los oficiales se mostraron inconformes con las órdenes superiores, emanadas del Estado Mayor Conjunto, presidido por Tito Livio Moreno Coello, en el sentido de seguir “ firmes”, en relación con el respaldo moral, material e incondicional hacia JOHA.

Como se dice en el argot popular, la gota que derramó el vaso, fue la iniciativa de ley presentada recientemente en el parlamento estadounidense por un grupo de senadores demócratas, en contra de Juan Orlando Hernández Alvarado, a quien se le vincula estrechamente con los carteles internacionales de la droga.
El vocero de las Fuerzas Armadas (FFAA), José Antonio Coello, reconoció que fueron separados diez oficiales por “cometer faltas graves” en contra de la “imagen y decoro” institucional.

Entre los oficiales dados de baja, figuran dos tenientes coroneles, un capitán, un teniente, tres subtenientes y otros tres suboficiales.
Según Coello, algunos de los separados han acumulado faltas y son reincidentes, por cuya razón los respectivos procesos se ventilaron en juzgados, y se decidió retirarlos, en el marco de los procesos de “depuración” que lleva a cabo el instituto armado.
Coello, amparándose en la Constitución de la República y la Ley Orgánica del cuerpo armado, dijo que son una institución “apolítica, obediente, profesional, no deliberante, estructurada, organizada, jerarquizada y disciplinada”.

La verdad es que la división siempre ha existido en las Fuerzas Armadas, desde su creación, porque está comprobado científicamente que la contradicción es universal y está presente en el seno de la familia, en las instituciones y en los grupos sociales.
La práctica demuestra que no es cierto que sean una institución apolítica y monolíticamente unida. Obviamente, que la cúpula es una sola, por el espíritu de cuerpo, por su acomodamiento y por los actos de corrupción que los envuelve. Sus intereses son uno sólo, pero no necesariamente son los mismos de la nación y del pueblo hondureño.

Esta institución nunca le ha servido al país como soporte democrático, institucional, soberano, político y para afianzar la paz social, porque jamás han defendido la integridad territorial y su valentía la demuestran reprimiendo y asesinando a los ciudadanos de a pie, de cuyas raíces provienen. Además, los militares representan intereses foráneos y de la subdesarrollada, corrupta y sanguinaria oligarquía del país.
Son una institución parasitaria que consume una importante cantidad del presupuesto nacional, que perfectamente se invertiría en educación, salud, carreteras y en el desarrollo del agro nacional.
Lo saludable es que desaparezcan para que nos ahorremos ese abultado presupuesto, porque sólo han servido para dar golpes de Estado, patrocinar narco dictaduras como la presente, violar la Constitución y las leyes y respaldar fraudes electorales, entre otros lastres.
Si desapareciesen las FFAA, en Honduras no pasaría nada, porque no estamos en guerra con los países vecinos. Todo sería ganancia para el país y sus hijos, excepto para los narcotraficantes internacionales, a los cuales han venido sirviendo en los últimos años, de acuerdo a las denuncias formuladas por el capitán Santos Orlando Rodríguez Orellana, quien fuese “depurado” por denunciar el apoyo que se le brindaba al capo Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado, hermano de JOHA, y preso por narcotráfico en Nueva York.
La lucha interna continúa en las FFAA, pues por lo menos veintisiete de sus oficiales se insubordinaron hace algunos días, porque están conscientes que no debe seguirse apoyando a JOHA, por estar vinculado a los carteles internacionales de la droga, y que luego la justicia de Estados Unidos lo pedirá en extradición.
A las Fuerzas Armadas nadie las desprestigia ni busca desprestigiar, porque ellas mismas se han desprestigiado. Sus cúpulas permitieron prestarle colaboración al narcotraficante “Tony” Hernández Alvarado, y con ello, convertir a Honduras en un narco Estado, como muy bien lo acuñó la Fiscalía del Sur de Nueva York, Estados Unidos.
Tendría que darse un remesón o golpe de barracas, para que se produzca una profilaxis al interior de la entidad armada. Ese golpe surgiría de las filas de los tenientes coroneles hacia abajo, porque los coroneles y generales son los que la han contaminado y desprestigiado, sin precedentes, a cambio de un sinnúmero de privilegios. Si se da ese golpe interno, reivindicativo, es probable que resurjan de las cenizas como el Ave Fénix de la mitología; de lo contrario, ya tienen cavada la sepultura donde los van a enterrar.

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