¿Qué se necesita para que se vaya Maradiaga? Análisis del libro Traiciones Sagradas

(Por Adelmo Morales) No es que le deseamos un mal a Maradiaga, pero después de leer la obra de la Señora Alegria R. de Valladares, mejor sería que el Cardenal Óscar Rodriguez Maradiaga “descansará en paz” o al menos que lo pudiéramos ver pagándo todos los actos bochornosos e inmorales perpetrados por él, sus socios de los pactos de impunidad y sus subalternos en la Arquidiosesis de Tegucigalpa, Honduras.

¿Por qué los cardenales Theodore McCarrick, George Pell, Francisco Errázuriz, Wuerl fueron expulsados de la iglesia vaticana y no Maradiaga…?¿Por qué los cardenales difuntos Bernard Law, Godfried Danneels y no Maradiaga…? ¿Por qué Juan José Pineda y no Maradiaga? Estas preguntas son obligadas después de leer “Traiciones Sagradas” de Martha Alegria Reichmann.

Recientemente recibí el libro escrito por doña Martha Alegría de Valladares titulado Traiciones Sagradas, el cual lo leí en tiempo récord, descubriendo que su titulo queda exageradamente corto si consideramos la cantidad de pecados y delitos cometidos por el eminentísimo cardenal Rodríguez Maradiaga. La historia del libro viene siendo casi como un manual práctico para todo aquel clérigo que está más interesado en ir al infierno que al Paraíso.

Ya Dante Alighieri nos había narrado un recorrido por el infierno en su obra La Divina Comedia. En él, Dante nos muestra que los traidores como el cardenal Rodríguez Maradiaga son los que ocupan los niveles más profundos del infierno y tienen el “privilegio” de ser los seres más próximos a la silla de satanas…Buena estadía le espera al cardenal Maradiaga, podrá tener de primera mano las mejores historias contadas por sus colegas Judas y Marco Junio Bruto.

La obra de doña Martha Alegria nos va narrando cronológicamente -no el recorrido del infierno según Dante Alighieri-, sino la carrera delictiva de Maradiaga en su falsa “amistad” de 40 años con la familia Valladeres Alegria.

Al leer el libro realmente se debe tener mucho control de emociones, dado que en el se refleja la forma de como un sencillo y prominente sacerdote hondureño va incubando su perverso plan de ascender en la jerarquía eclesiástica para volverse un hombre millonario, valiéndose de que el fin justifica los medios.

La historia es algo así como la de una persona que esconde sus más pérfidos secretos, revelandolos poco a poco y según los logros que va alcanzando, se desarrolla y se narra justo en los momentos difíciles, jamás vistos en siglos, que atraviesa la iglesia católica romana, donde la crisis de abusos sexuales a niños, las conductas homosexuales de sacerdotes en sus respectivas parroquias y de obispos en seminarios, y los actos de corrupción financiera que impregnan a la máxima jerarquía del Vaticano.

La historia que narra Traiciones Sagradas” es en esencia el micromundo de realidades que existen hoy en la iglesia católica universal, como decían nuestros antepasados “para muestra un botón”.

En el libro, doña Martha narra cómo durante tantos años sirvieron a su “amigo” el obispo de Tegucigalpa, al extremo que los grandes logros alcanzados por él fueron más las hábiles relaciones de amistad y diplomacia de su difunto esposo Alejandro Valladares Lanza que los méritos que pudo tener monseñor Rodríguez Maradiaga para convertirse en cardenal y principal asesor del papa Francisco.

Hoy Maradiaga deja pasmados a los grandes teólogos del mundo con sus planteamientos, arrastrando un az de preocupaciones por su lamentable preparación teológica, al extremo que lo ha llevado a decir que el trabajo hecho por él y sus compinches en el último cónclave que logró poner a Francisco en la silla de Pedro, fue más una decisión del espíritu santo que las hábiles movidas de las que fue protagonista.

El libro no sólo está lleno de acciones de traición injustificadas a una familia que le abrió su casa para que Maradiaga hiciera su estancia cinco estrellas en Roma, si no que está plagado de actos de encubrimientos y prácticas homosexuales perpetradas en su famosa residencia de Tegucigalpa llamada Villa Iris también conocida por los miembros del clero como “la jaula de las locas”.

También la obra recoge noticias y testimonios de personas afectadas por el propio Maradiaga y su obispo auxiliar Juan José Pineda Fasquelle, los que valiéndose de sus investiduras sagradas le arruinaron la vida a buenos sacerdotes que hoy están en la calle o en una tumba olvidados por todos, abusaron sexualmente de seminaristas volviéndolos homosexuales activos, tomaron dineros del pobre y noble pueblo hondureño con la excusa de hacer “proyectos invisibles no auditables” para saciar sus más bajos instintos de sexo, dinero y poder. Sin importarles a quien dañaban, arrasaron con amigos, subalternos y familiares.

Hoy no sólo se espera que el papa Francisco haga lo mismo que hizo con los cardenales MacCarrick, Pell y Errázuriz, sino que también actúe en Honduras, ¡haciéndole también justicia a las victimas hondureñas…! ¿O es que para el papa Francisco somos gente de segunda que no merecemos ser vistos como nos ve nuestro señor Jesucristo en igualdad de condiciones para todo? Por último, al igual que la mayoría de los católicos, he sido ignorante a muchas cosas y he preferido hacerme de la vista gorda ante los hechos que se narran en los medios internacionales serios, donde se nos informa la lamentable situación en que se encuentra nuestra iglesia universal, víctima incluso de las logias masónicas, poniendo también en la cúspide de la vergüenza a cardenales de todas partes del mundo incluyendo a nuestra “eminencia” Rodríguez Maradiaga.

Por todo eso y más les recomiendo leer Traiciones Sagradas de Martha Alegria de Valladares, después de ello verán que nosotros los laicos tenemos mucha culpa de lo que pasa, en la iglesia, por ser contribuyentes del clericalismo y el endiosamiento a personajes nefastos como el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Buena lectura.

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