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Sanidad Animal y no Medicina Forense debe analizar si carne confiscada es de perro o cabro

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La morgue del Ministerio Público no cuenta con la tecnología para determinar si la carne decomisada en fecha reciente en uno de los restaurantes de comida china es de cabro o de perro.

Al organismo que le corresponde analizar -según información de primera mano proporcionada por especialistas a este periódico- al Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) y no al organismo operador de justicia, ya que no cuenta con el equipo para determinar la procedencia de la carne.

La semana anterior, la entidad había prometido que muy pronto daría respuestas al origen de las carnes, pero se ha postergado porque la directora de Medicina Forense, Julissa Villanueva, no ha podido hallar un laboratorio fiable donde se pueda descubrir si el restaurante vendió carne de perro o cabro como alegan sus dueños.

A la fecha, las conclusiones sobre los análisis laboratoriales siguen sin esclarecerse y, en la medida que avanza el tiempo, los propietarios de los restaurantes ven alejados las posibilidades de recuperar la clientela que han perdido desde que se revelara la existencia de supuesta carne de perro.

Científicos y especialistas han alertado que debido al aumento del precio ya la disminución de la disponibilidad de carne, «los productores de carne pueden verse tentados a cometer fraude. En este contexto, la adulteración de los productos cárnicos se ha alegado que hay riesgos que sean adulterados, en particular por especies de carne más baratas que suelen ser las recetas para hamburguesas.

Y el problema de la detección de carne adulterada no sólo ocurre en Honduras; en el resto del mundo, algunas autoridades se han visto en apuros, principalmente «a la falta de métodos analíticos fiables y eficientes para identificar las especies de las carnes cocidas».

El uso de carnes de mayor valor con especies de menor valor o por el uso de proteínas vegetales, como la soja, en lugar de proteínas musculares y la presencia de especies no declaradas en los productos cárnicos y también el uso de ingredientes no declarados, tales como los tejidos neurológicos infectados, podría ser una razón para que hayan complicaciones en la salud de las personas».

Una publicación especializada que analizó ConfidencialHN establece que en productos alimenticios que ingresaron a Europa en 2013 contenía ADN de caballo en carne de vaca por lo que aplicaron fuertes controles para impedir más sorpresas.

«La sustitución de carnes fraudulentas en algunas carnes y carnes y los numerosos métodos de identificación de especies de carne han sido desarrollados, con métodos convencionales, que incluyen análisis físico, sensorial, anatómico e histológico (de piel)… han ayudado a controlar el fraude en la comercialización de la carne», explican científicos de acuerdo al estudio publicado en noviembre de 2015.

Debido a que sus tasas de éxito dependen de la estabilidad de las proteínas en los alimentos, se han desarrollado técnicas de detección de ADN para la identificación de especies de productos cárnicos a fin de superar las limitaciones de los métodos existentes. Los métodos basados ​​en el ADN son los más específicos y rápidos, por lo que se puede determinar en pocos días u hora el origen de las carnes.

La Unión Europea determinó en 2013 atajar la crisis de la carne equina de una vez por todas, publicó en aquella ocasión el diario español 20 Minutos. La Comisión Europea lanzó un plan para analizar los productos cárnicos que llegaron a la cadena alimenticia comunitaria para tranquilizar a los consumidores que ha dado efectivos resultados.

«El descubrimiento en enero (de 2013) de carne de caballo etiquetada como ternera en algunos productos prefabricados despertó la preocupación de las autoridades sanitarias y la indignación de los consumidores, que protestan por la falta de transparencia en la traza del origen de la carne y por el engaño sobre el animal que están consumiendo; de hecho, algunos consumidores judíos o musulmanes han descubierto ahora, tras recientes análisis, que no solo habían estado comiendo caballo camuflado como ternera… sino cerdo, algo prohibido por su religión», aseguró el rotativo.

El escándalo surgió después de que Irlanda publicase los análisis sobre unas muestras de hamburguesas prefabricadas, que dictaminaban la presencia de carne de caballo. Desde ahí, el escándalo se fue extendiendo a varios países (Francia, España, Italia, Alemania…) y se generó un escándalo en la región.

Hasta 10 de los 27 productos analizados (un 37%) contenían carne de equino, y no vacuno como estaban etiquetados. Poco después, el 7 de febrero, la compañía Findus anunciaba que 11 de las 18 muestras de sus lasañas que habían analizado, contenían entre un 60% y un 100% de carne de caballo.

Los productos habían sido fabricados en una planta de Luxemburgo por la firma francesa Comigel, con la carne de caballos sacrificados en Doly Com, una matadero de Rumanía, y posteriormente negociada por comerciantes en Chipre y Holanda. Desde ese momento, la preocupación comenzó a extenderse en toda Europa y cada vez más marcas se vieron afectadas.

Entre las técnicas que se aplicaron en otros países en encuentran las reacciones en cadena (PCR, en inglés), y la hibridación de ADN han ayudado a identificar especies de carne en productos alimenticios fraudulentos. Algunas de las características únicas de ADN incluyen estabilidad frente a altas temperaturas, disponibilidad en la mayoría de las células de un organismo y la extracción de la información exacta de una muestra apropiada de dónde proviene la carne.

A pesar de los controles científicos que se implementaron en Europa, tras el monumental escándalo, prosigue el contrabando de carne de caballo.

En España, la Guardia Civil asestó el pasado 7 de abril un duro golpe al comercio con carne de caballo no apta para el consumo humano que se vendía en Bélgica, Italia, Rumanía, Holanda y Francia. El entramado hacía pasar carne de caballos de recreo, que no pasan los controles veterinarios, por equinos de abasto, los destinados para consumo humano que sí están sujetos a revisiones.

25 personas han sido detenidas en 16 provincias. En el centro de la operación está un ciudadano holandés que ya estuvo implicado en otro gran fraude europeo de carne de equino en 2013.

Al ciudadano holandés Jan Fasen le conocían en media Europa por haber estado relacionado, en 2013, en el enorme escándalo que se desató al localizarse en los mercados de la Unión Europea carne de ternera mezclada con la de caballo, explicó la publicación ibérica.

«Hace algo más de un año esta persona trasladó su residencia a Alicante. Y los agentes de la Unidad Central Operativa Medioambiental del Seprona de la Guardia Civil, encargados ahora de este último caso, lo ubican en el centro de la operación, denominada Gazel y en la que trabajaban desde hacía meses. La investigación lo sitúa como la persona que ha puesto en contacto a los productores españoles con los compradores europeos» que le proveyeron carne equina.

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