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Según informe del BCH, la Covid-19 persistirá y amenaza recuperación de la economía hondureña

TEGUCIGALPA, HONDURAS

De acuerdo a un informe del Banco Central de Honduras (BCH) 2021,  referente a la estabilidad financiera del país, la pandemia provocada por la COVID-19 persistirá en futuro cercano, por lo cual identifica al menos cinco amenazas que pueden limitar la recuperación económica de Honduras.

La institución financiera, como parte del  seguimiento a sus estrategias para «preservar la estabilidad del sistema financiero hondureño», elaboró  el documento  respecto a la  evaluación de la situación, y en uno de los apartados destaca que  luego de un año y medio de vivir en medio de la Covid-19, la economía mundial ha mostrado signos de recuperación desiguales en las jurisdicciones, especialmente en las economías en desarrollo y emergentes.

Subraya que existen muchos riesgos a nivel global que pueden limitar la recuperación económica y, por consiguiente, la normalidad del funcionamiento de los sectores financieros.

Entre los riesgos que la coyuntura ha traído a la economía global se han identificado por lo menos cinco amenazas que podrían limitar la recuperación de la economía y del sistema financiero hondureño.

Primero, tal y como se ha reconocido internacionalmente, el proceso de vacunación entre economías avanzadas, emergentes y en desarrollo es muy diferente, siendo más lento en este último grupo. Para las economías en desarrollo, incluida Honduras, no se espera que haya normalización de la actividad económica para finales de 2021, sino hasta 2022, por lo que no se podrá ver una recuperación total hasta que se alcance un nivel significativo de vacunación completa en la población.

En segundo lugar, existen variantes del virus (como la variante Delta) que están provocando mucha preocupación, debido a que presentan una mayor virulencia e incluso enfermando gravemente a personas completamente vacunadas.

Por lo anterior, refiere que diversas economías avanzadas ya han anunciado la necesidad y aprobación de una tercera dosis de las vacunas, lo que podría traer otro episodio de escasez de este producto para las economías emergentes y en desarrollo, retrasando el proceso de recuperación económica.

En ese contexto, los agentes económicos en Honduras podrían continuar limitando su consumo y movilidad, por un lado, y mantener o aumentar sus ahorros por motivos precautorios, incidiendo así en una menor demanda agregada.

Por otro lado, remarca que también se debe reconocer que ningún país que esté registrando bajas tasas de infección o fallecimientos tiene segura su recuperación mientras el virus se encuentre activo en otras partes del mundo, ya que esto da lugar a mutaciones del agente infeccioso.

Señala que el tercer aspecto a considerar es el hecho de que la mayoría de economías avanzadas están alcanzando un retorno a la normalidad significativamente más rápido que las economías emergentes y en desarrollo, por lo que en el corto y mediano plazo comenzarán a experimentar mayores presiones inflacionarias.

Para contrarrestar ese fenómeno, deberán abandonar el esquema de política económica acomodaticia, endureciendo gradualmente las condiciones financieras que, por ende, afectarían la capacidad de endeudamiento y los costos de las instituciones financieras en las economías emergentes y en desarrollo, como la hondureña, que tienen canales de financiamiento con entidades extranjeras. En esa línea, las empresas privadas y las instituciones financieras hondureñas, que necesiten financiarse con recursos del exterior, podrían verse afectadas por el incremento de sus costos de financiamiento.

En cuarto lugar, en el ámbito del sector público de muchos países en desarrollo -incluido Honduras-, la menor obtención de recursos tributarios producto de la ralentización de la actividad económica, mayor gasto corriente para el manejo de la pandemia y la ampliación del endeudamiento público, son factores que acentuarán la necesidad de un ajuste fiscal continuo y prolongado y recomposiciones de gasto en las finanzas públicas.

Los ajustes de este tipo podrían incidir en cambios de la demanda pública, que sólo si se hacen de manera controlada y estratégica podrían mitigar los efectos adversos que ha generado el virus que ha provocado el COVID-19.

Finalmente el quinto riesgo coyuntural concierne a un aumento reciente de los precios de los commodities que ha sido provocado por efectos específicos de la pandemia y descalces entre la oferta y la demanda que se han visto en todo el mundo.

Sobre este particular, advierte que esto podría provocar inflación persistente en economías como la de Honduras, lo que podría conllevar a deterioros en las capacidades de los agentes económicos y su recuperación, si las expectativas de éstos se mantienen al alza.

 En este tema, el FMI menciona en sus perspectivas mundiales que se prevé un incremento de los precios internacionales del petróleo en el corto plazo, lo que podría influir en las condiciones financieras de muchos agentes económicos hondureños, cuyas necesidades energéticas dependen en gran medida de este recurso.

Para mitigar la materialización de cualquiera de estos riesgos coyunturales, los diferentes sectores de la economía nacional deberán encauzar sus esfuerzos en seguir haciendo frente a los retos de la pandemia para evitar excesivos contagios y poder generar recuperación económica, reforzando medidas de bioseguridad, brindando apoyo fiscal y monetario y, generando estabilidad social. Esto es debido a que una pandemia descontrolada sigue siendo el peor de los riesgos y exacerbaría los impactos negativos de cualquiera de los otros riesgos.

A continuación el informe completo:

https://www.bch.hn/estadisticos/EF/LIBINFORMEEF/IEF%20Junio%202021.pdf
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