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Sindicatos vuelven a protestar en Choloma contra las ZEDEs y exigen cabildo abierto transparente

CORTÉS, HONDURAS.

Diferentes organizaciones sindicales de la zona norte de Honduras realizan nuevamente una movilización en Choloma, Cortés, contra las Zonas de “Empleo” y “Desarrollo” Económico (ZEDE), que promueve el gobierno nacionalista de Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA).

Los manifestantes se movilizan por las principales calles de la ciudad de Choloma en contra de las ZEDEs y exigen a las autoridades municipales la convocatoria inmediata de un cabildo abierto transparente, donde el pueblo se pronuncie de manera autónoma.

Los protestantes señalan que están en contra de las ZEDEs porque son inconstitucionales, y buscan fragmentar el territorio nacional en muchos enclaves (Ciudades-Estado), donde todos los hondureños resultamos perjudicados.

“Entonces deben llamar a un cabildo abierto, sin injerencias, para que nosotros, el pueblo cholomeño, decidamos sobre el tema y sobre nuestro destino”, argumentó uno de los manifestantes.

Indicó que las movilizaciones se extenderán paulatinamente en varias zonas del país hasta lograr que los diputados al Congreso Nacional deroguen la nefasta y antipatriótica ley orgánica, que da vida a las ZEDEs.

Reiteró que el Congreso Nacional, como poder del Estado – supuestamente representante de los intereses del pueblo soberano -, debe admitir la iniciativa ciudadana que exige la eliminación de la ley.

Las polémicas Zonas Especiales de “Empleo y Desarrollo Económico” (ZEDEs), con justificada razón, han acaparado en los últimos meses el debate en la hondureñidad digna, consciente y patriota.

 Por un lado, el régimen cachureco de Hernández Alvarado defiende su instalación – bajo la falsa y trillada bandera -, que “generarán miles de empleos”.

Por otro lado, y casi al unísono, diversos sectores organizados de la sociedad hondureña rechazan, con justificada razón este modeloeconómico, bajo el lícito argumento que se lacera la soberanía e integridad territorial, contemplada en la Constitución de la República.

Asimismo, esos amplios sectores de la hondureñidad consideran que si las Fuerzas Armadas no cumplen con el rol, que les asigna el artículo 272 y otros de la Carta Magna, de defender la “soberanía e integridad territorial”, no tiene razón histórica para que exista el cuerpo armado.

“No queremos militares corruptos para que defiendan dictadores, a narcotraficantes, den golpes de Estado, y asesinen al pueblo, de donde ellos provienen. Queremos militares, en todo caso para que defiendan la patria que nos legaron nuestros próceres. Si no van a actuar en consonancia con la norma de normas, que desaparezcan para siempre, para que no sigan ocasionando gastos, y sean enemigos en nuestro territorio”, sostienen los dirigentes del movimiento patriótico en contra de las ZEDEs.  

Las ZEDEs están vigentes en el país desde 2013, cuando el ahora jefe del Ejecutivo, Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA), fungía como Presidente del Congreso Nacional, y creó la respectiva norma jurídica.

Inicialmente, se les concibió como Ciudades Modelo de Desarrollo, pero cuatro de los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) las consideró inconstitucionales, motivo por el cual JOHA despidió de inmediato a esos funcionarios el 12 de diciembre de 2012, violentando la ley primaria.

De esos cinco magistrados, sobrevivió Oscar Fernando Chinchilla, aliado de Hernández Alvarado, por cuyo motivo lo nombró como Fiscal General del Estado, y al margen de la norma, fue reelecto en el cargo.

Enseguida, la ley de las Ciudades Modelo de Desarrollo se convirtió en lo que hoy conocemos como Zonas Especiales de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs), que no es más que la “venta del territorio hondureño”, en violación de la Constitución de la República.   

Como se recordará, la ley de las ZEDEs fue reformada recientemente por el Congreso Nacional, para otorgarles beneficios fiscales, mientras la Corte Suprema de Justicia (CSJ) “les dio una jurisdicción especial”, violentando la norma de normas, y cometiendo el delito de traición a la patria que es imprescriptible, y que puede deducirse de oficio a petición de cualquier ciudadano en cualquier tiempo.

El respaldo a las Zonas Especiales de Empleo y Desarrollo Económico se concentra básicamente en el gobierno nacionalista, desde donde funcionarios, y el propio jefe del Ejecutivo, Juan Orlando Hernández Alvarado, aseguran que es un “modelo que creará fuentes de empleo, sin vender un ápice del territorio y la soberanía”, palabras vanas que ningún hondureño patriota, digno y honesto les puede creer.

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