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Tito Livio Moreno Coello defiende lo indefendible

Por: Juan Alfaro Posadas 

El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA), Tito Livio Moreno Coello, manifiesta que los señalamientos por narcotráfico que se le hacen a Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) “es pura especulación”.
No es de extrañar que Moreno Coello salga en defensa de lo indefendible, porque la misma institución castrense ha sido señalada con insistencia de tener nexos con el narcotráfico internacional y de haber brindado todo el respaldo al capo Juan Antonio “Tony” Hernández Alvarado para operar libremente, utilizando aeronaves, comandos y efectivos militares.

Según el jefe militar, las acusaciones que se le hacen al usurpador de la Casa de Gobierno “son sólo interpretaciones de los medios de comunicación extranjeros y que tienen réplica en Honduras”.
Moreno Coello afirma que todo lo que se diga en contra de JOHA, en relación al narcotráfico internacional “es pura especulación”.
Se le olvida a este mílite que no son los medios de comunicación internacional o los nacionales quienes inventan ese tipo de noticias, sino que provienen de la Corte Sur de Nueva York y de agentes de la Fiscalía estadounidense que tienen abundante información sobre las actuaciones de Juan Orlando y de su hermano “Tony”, en torno al narcotráfico.

Los periodistas en ninguna parte del mundo se inventan las notas informativas, sino que éstas provienen de las fuentes respectivas como los órganos de inteligencia y de la Agencia Antidrogas de la nación del norte (DEA). Los profesionales del periodismo únicamente trasladamos al público ese acontecer noticioso.
Moreno Coello también miente cuando asegura que las FFAA están dispuestas a “cualquier tipo de investigación” de parte de los órganos judiciales hondureños, a sabiendas que en Honduras no existe la separación de poderes, sino una dictadura que preside el señor JOHA.
Como es lógico, el que rectora ilegal e inconstitucionalmente la Presidencia de la República no puede auto investigarse. En Honduras no hay Estado de derecho y, por ende, no se conoce la institucionalidad. Estamos en indefensión. No existen las garantías constitucionales y la propia Policía Nacional no es carta de seguridad, pues más bien le quita la vida a las personas, tal y como ocurrió con la estudiante de enfermería de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Keyla Patricia Martínez Rodríguez.
El señor Moreno Coello cada vez que mueve la boca, es para intentar tapar la verdad, lo cual es imposible, porque los hechos ahí están, son evidentes, y no debe menospreciar el talento e inteligencia del pueblo hondureño.

En nuestro país ya estamos claros que las FFAA no nos sirven para nada. Simplemente, son instrumentos dóciles de los grupos de poder, parásitos, enemigos del país y de sus habitantes, violadores de la Carta Magna, criminales, corruptos y ligados al narcotráfico internacional.
Su imagen nunca había estado tan caída como en los últimos doce años. El pueblo los repudia, los detesta, no los quiere ver ni pintados por más brigadas médicas que patrocinen.
Lo ideal y saludable para la nación y sus hijos es que esa institución parasitaria desaparezca de una vez por todas, y su presupuesto se dedique a educación, salud, apertura y mantenimiento de carreteras, protección forestal y a la agro industria. La existencia de “chafas” no es inversión, sino un gasto, y por cierto exagerado.

Al fin y al cabo, no estamos en guerra con ningún país hermano y, aunque fuese así, nunca han sido capaces de defendernos, pues el 14 de julio de 1969 fueron vencidos por el ejército oligárquico de El Salvador. En los años subsiguientes únicamente han servido para dar golpes de Estado y hacerle los mandados a los capos de la droga.
Nuestros “chafas” como los conoce el pueblo son “valientes” pero para toletear, reprimir, gasear y asesinar a la población civil que defiende sus derechos constitucionales, como se vio después de los comicios fraudulentos del último domingo de noviembre de 2017, cuando en las calles cayeron abatidos a balazos más de cuarenta y dos compatriotas, en su mayoría jóvenes.
Como hemos visto, Costa Rica y Panamá son más prósperas que Honduras, sin militares. No hacen falta. Tienen menos problemas de violencia, de narcotráfico y de corrupción.

Mueve a risa cuando el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA sostiene que esa entidad tiene procesos internos que garantizan que todos sus miembros “estén certificados” y “no tienen que venir de afuera a decirnos que tengamos una institución limpia y transparente”.
En conclusión, creemos que el payaso de Moreno Coello ni él mismo se cree todas las tonterías que dice, cada vez que lo entrevistan o que sale defendiendo lo indefendible, como es a JOHA y a la propia institución militar, violadora de la Constitución y las leyes.
Sin embargo, abrigamos esperanzas en que más temprano que tarde se hará justicia, y saldrá a flote toda la podredumbre existente en las Fuerzas Armadas y en la administración pública. JOHA tendrá que entregar el poder y ser extraditado a Estados Unidos junto a sus más cercanos colaboradores civiles, cúpula militar, policial y de la empresa privada.
Será entonces, cuando el pueblo comience a escribir la nueva historia, siendo artífice de su propio destino y, paralelamente, rindamos respeto a la memoria de nuestros próceres, que construyeron la nacionalidad hondureña.

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