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Una historia sagrada

(Por: Filiberto Guevara Juárez) Introducción actualizada: Estimado lector(a). Nunca me cansaré de repetir: “el mejor amigo de la verdad es el tiempo; su peor enemigo es el prejuicio”. Así pues, después de casi una década de haber escrito el presente artículo: Una historia sagrada. Pongo a vuestra consideración lo que en el año 2008, éste humilde servidor dijo:

Cada ser humano “es una historia sagrada, es un misterio inefable”. De dichas afirmaciones no nos debe quedar ninguna duda, porque cada ser humano es una persona única, ya que simplemente por probabilidad genética no ha existido, ni existe, ni existirá en todos los miles de años anteriores, presentes y posterior a nuestra existencia una persona igual a usted, igual a mi, igual a su prójimo, cualesquiera que sea. Para el caso, la ciencia ha demostrado que ni aún los gemelos homocigóticos llamados “idénticos”, resultan ser iguales, pues cada ser humano vive y asimila sus propias circunstancias de vida que moldean su carácter y personalidad. De dicho privilegio tampoco escapa el recién electo presidente de EE.UU.: Barack Obama (4-11-08).

En este momento histórico que vive principalmente el mundo occidental, con motivo de la elección de un nuevo presidente de los EE.UU.; debe llamar a la más profunda reflexión que el noble pueblo de los Estados Unidos de Norte America halla elegido como su presidente al actual Senador Barack Obama, de raíces genéticas afro-americanas, una nación principalmente de inmigrantes en su mayoría de raza blanca y, que también votaron dejando de lado todo prejuicio racial y social. Lo resultante en dicho fenómeno socio-político es pues, una especie de paradoja, ya que los norte americanos en general, prefirieron no darle su oportunidad a una de sus héroes de guerra de raza blanca: el también Senador John Mccain, que sin lugar a dudas es un hombre de honor, un soldado de honor probado por la vida y que encarna muchos valores éticos y morales muy propios del pueblo norteamericano, en pocas palabras: un auténtico patriota estadounidense, sin dobleces en su carácter como tal.

“El Dios de Israel es el Dios de la historia”: La Biblia. 

Pero bien, el noble y justo pueblo norteamericano se decidió por Barack Obama, una persona relativamente joven (47 años), producto de la unión conyugal, de un hombre de raza negra de Kenia (África) y una mujer de raza blanca de Kansas (EE.UU.) hace aproximadamente cincuenta años (medio siglo), aún en contra de todos los prejuicios raciales existentes en dicha época

Inspirado en el ejemplo del reverendo Martín Luther King en su lucha por los derechos civiles en su país, el entonces muy joven Barack Obama, dió paso en su interior a un sentimiento intenso y prolongado que se convirtió en su pasión socio-política por la defensa de los derechos civiles y su preocupación por los pobres y demás excluidos de la sociedad. Esto sin lugar a dudas, marcó y seguirá marcando su existencia como ciudadano y político a la vez. Es por eso y muchas cosas más, que el recién electo presidente de las EE.UU., “se presenta como un rayo de luz y esperanza, para el mundo entero.”

El relativamente joven líder político deberá enfrentar la actual crisis financiera de su país, con sus múltiples consecuencias negativas tales como: la recesión en su economía con el consecuente desempleo galopante y otros males más. Las guerras en Irak y Afganistán que implican una gran carga moral y económica para todo el noble y luchador pueblo norteamericano y, que según las noticias que trascienden al público internacional, llegan a ser superiores a los diez mil millones de dólares mensuales, que sin lugar a dudas, desangran económicamente a dicha gran nación del norte. Las soluciones de dichos problemas naturalmente no son fáciles y, su solución pasa por una gran cuota de sacrificio, que muy responsablemente demanda. Barack Obama, del pueblo norteamericano, cuando en la noche de su triunfo en Chicago (Illinois), afirmó ante miles de sus seguidores: “el camino por delante será largo. La subida será empinada. Puede que no lleguemos en un año, ni en un mandato, pero EE.UU. nunca ha estado tan esperanzado como estoy en esta noche de que llegaremos. De entrada en su discurso también afirmó: si queda alguno por ahí que aun duda que EE.UU. es un lugar donde todo es posible, quien todavía se pregunta si el sueño americano de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia ésta noche es su respuesta”.

El ser humano en general, es un “eterno inconforme” y siempre abriga en su interior el noble ideal de un mundo mejor para todos los seres humanos, que sólo será posible si se logra erradicar de la tierra el oprobioso sistema económico fundamentado principalmente en la economía de guerras fraticidas que fomentan principalmente los países denominados “potencias mundiales” y, aunque parezca ingenuo el sólo desearlo, debemos elevar nuestras oraciones al omnipotente Dios del universo, para que ilumine la mente del naciente líder norteamericano y demás lideres mundiales, para hacer posible la paz y justicia en el mundo entero; ya que como bien afirmó el primer ministro británico Winston Churchill: «La guerra es una invención de la mente humana; y la mente humana también puede inventar la paz.»

El mundo entero urge de líderes políticos comprometidos con las causas de la paz y la justicia, tal como Barack Obama, un joven líder que la humanidad entera hubiera perdido para siempre, si sus padres de distintas razas (negra, blanca), hubieran cedido a las presiones de los prejuicios raciales imperantes en su época, si en vez de haber hecho posible el milagro de la vida de un nuevo ser producto del amor conyugal; hubieran optado por abortar a un inocente ser humano, perdiéndose irremediablemente para siempre toda la bella y misteriosa historia sagrada de Barack Obama.

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