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Venezuela ignoraba que Rosales es el Canciller de Honduras

Por: Juan Alfaro Posadas

El secretario de Relaciones Exteriores, Lisandro Rosales, acusó este viernes a Venezuela de “querer imponer su agenda en las democracias de Latinoamérica”, alentando las protestas registradas recientemente en Chile, Ecuador, y actualmente en Colombia.

Rosales participó este día junto al secretario de Coordinación del Gobierno, Carlos Madero, en el foro organizado por la agencia española de noticias, EFE, y Casa de América, bajo la moderación de la directora Internacional de dicha compañía de comunicación, Rosario Gasca.

“Honduras ha sido uno de los países que ha dado un claro ejemplo de que la democracia funciona. Hemos ido a diez procesos electorales; hemos elegido nueve presidentes en elecciones libres, observadas, que con sus imperfecciones han dado un nuevo gobierno y ha prevalecido siempre el entendimiento entre la clase política”, afirmó Rosales.

El jefe de la diplomacia hondureña dijo que “lamentablemente” en los últimos años, la influencia tanto del narcotráfico, que provoca crimen, o de países como Venezuela, específicamente, que están involucrados en actividades de narcotráfico institucionalizadas, “nos obligan a tener esas dificultades que muchas veces se dan en la democracia”.

Con respecto a las afirmaciones hechas por Rosales en la ciudad de Madrid, capital de España, sin temor a equivocarnos podemos sostener que no tiene autoridad ética ni moral para dirigirse en esos términos contra un país amigo, de nuestras Américas, que es cuna del eximio libertador Simón Bolívar.

Sin andar con rodeos, el titular de la diplomacia venezolana, Jorge Arreaza, le respondió que “está tan rayado ese disco, que no vale la pena ni contestarle”, y a renglón seguido expresó que “ni siquiera sabía que este señor (Lisandro Rosales), es canciller del gobierno de Honduras”.

“Lo que sí se sabe es que le teme a su pueblo, que su presidente no ganó elección alguna y es un destacado y reconocido capo del narcotráfico”, agregó Arreaza.

Como muy decían nuestras abuelas, con mucha sabiduría, cuando uno tiene techo de vidrio o ha cometido actos al margen de la ley, “lo más aconsejable y prudente es quedarse callado”.

Eso precisamente, era lo que tenía que hacer el señor Rosales, quien con sus actuaciones demuestra que no sabe nada de diplomacia. Para la próxima, si va a hablar tonterías, lo aconsejable es que mantenga su boca cerrada.

Aparte de eso, el canciller ha sido muy cuestionado en las compras que se efectuaron sobre ventiladores mecánicos, el año pasado, y otros actos reñidos con la moral, cuando rectoró el Comité Permanente de Contingencias (COPECO).

De paso, el ejecutor de la diplomacia hondureña, contribuyó a que su homólogo Arreaza le recordase lo que es, significa y representa el señor Juan Orlando Hernández Alvarado (JOHA) para el pueblo hondureño.

Sólo mentiras, ofensas y diatribas fue a proferir el jefe de la diplomacia hondureña en tierras españolas, tratando de acomodarse y quedar bien con Estados Unidos, que comete injerencia en los asuntos propios de los hondureños, y que impuso y mantiene en el poder al señor JOHA, en contra de la voluntad de los ciudadanos.

Rosales, como todo lacayo aleccionado, sigue la línea del Departamento de Estado de Estados Unidos en contra de Venezuela, e ignora la realidad existente en Honduras, donde a diario centenares de compatriotas huyen de la violencia, inseguridad jurídica, la extorsión, el hambre, desempleo, insalubridad y falta de oportunidades para educarse.

También, dijo el señor Rosales que nuestro país ha tenido diez procesos electorales democráticos donde se ha elegido a nueve gobernantes, lo que se le olvidó expresar fue que a su jefe “JOHA” lo juramentaron como Presidente en enero de 2014, producto de un fraude electoral.

Asimismo, que en noviembre de 2017, se postuló para un segundo mandato, violentando la Constitución y las leyes, y le robó las elecciones a Salvador Nasralla, que era el candidato del partido Libertad y Refundación (Libre).

Además, el canciller de marras, guardó silencio cuando su colega Arreaza le dijo que Hernández Alvarado es un reconocido capo de la droga y que es repudiado por el pueblo hondureño.

Es lamentable el desprestigio internacional en los que ha caído Honduras, por los actos de corrupción y vínculos con el narcotráfico del actual régimen nacionalista, que para cerrar con broche de oro, hace unos días aprobó reformas a la ley que permite la venta del territorio nacional a pedazos.

Sumado a ese desprestigio, sin precedentes, tenemos al peor canciller de todos los tiempos, que sólo en Honduras, pudo haber ocupado ese alto cargo, porque aquí “los rencos alcanzan a los venados y a los calvos les hacen trenzas”.

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