Monday, Oct 14, 2019
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TEGUGIGALPA, HONDURAS

El portavoz de la Policía Naciona, Luis Osabas, justificó hoy el arresto de dos defensoras de derechos humanos Gabriela Díaz y Karen Mejía, al señalar que el taxista tuvo miedo cuando las jóvenes iban a contratarlo para que fueran trasladadas a otro lugar de la capital de Honduras.

Aseguró que “a lo mejor quisieron entablar una conversación amistosa con él y lo tomó de manera diferente. Se consideró un riesgo y, al pasar por el sector donde funcionaba la antigua Penitenciaría Central, se detuvo y le pidió ayuda a los policías municipales, creyendo que llevaba en su vehículo pretendían agredirlo”.

Aunque las dos mujeres que iban en el taxi no portaban armas, según testimonio de familiares, el portavoz aseguró que “tuve la oportunidad de escuchar la relación de los hechos. Los policías municipales, cuando vieron una patrulla de la Policía Metropolitana, le dijeron al oficial del incidente”.

Osabas aseguró desconocer si los oficiales –de apellido Galeano y Obando– se identificaron; dijo que tampoco tuvo conocimiento si ambas defensoras de la vida se identificaron ante los policías que procedieron a detenerlas.

“Ellos hicieron el procedimiento correcto. La trasladaron a Centro Integrado (Policía y Ministerio Público), les pusieron a disposición un fiscal y al señor que las acusó y les tomó declaración…nunca hubo detención”, añadió.

El funcionario insistió que fueron trasladadas por una denuncia que se entabló contra las dos jóvenes y “el policía está en la obligación de tomar la denuncia, no puede descartarlo y lo que hicieron los agentes fue llevarla ante el fiscal para que tuviera conocimiento del caso”.

Mucho más: Demandarán al Estado hondureño por detención ilegal de defensoras de DDHH

Añadió que las ofendidas indicaron que son defensoras de derechos humanos, “pero hay una denuncia y se tiene que investigar”.

Aunque la persona no porte un arma, prosiguió, pero si es sujeta de denuncia “se tiene que cumplir el procedimiento porque es una obligación del policía atenderla y si se acusa a alguien, aunque no le encuentren arma, se está en el deber de investigar qué está sucediendo”.

Repitió varias veces que las integrantes de la organización internacional Médicos sin Fronteras estuvieron detenidas, “las llevaron a la sede policial y el fiscal determinó que no hubo delito”.

Cabe recordar que ambas defensoras de la vida fueron detenidas la noche del jueves en la exclusiva zona de Palmira en Tegucigalpa.

De acuerdo a informes preliminares, Gabriela Díaz y Karen Mejía, miembros de la organización internacional fueron interceptadas por una patrulla, minutos después de haberse reunido con el relator de derechos humanos de la ONU.

Díaz y Mejía fueron requeridas a inmediaciones de un lujoso complejo hotelero que funciona en Palmira y fueron llevadas a la sede de la Policía Metropolitana, ubicada en el céntrico barrio Los Dolores y fueron dejadas en libertad alrededor de las 10 de la noche de ayer jueves.

RÍO DE JANEIRO, BRASIL

(Spútnik Mundo) Un tercio de los senadores que analiza si la presidenta apartada Dilma Rousseff debe perder su cargo definitivamente tiene cuentas pendientes con la Justicia.

Del total de 81 senadores, 26 responden por diversos procesos ante el Tribunal Supremo Federal, la más alta instancia judicial del país, encargada de juzgar a las autoridades con foro privilegiado, como es el caso de los senadores.

De los 26 senadores que están siendo investigados o responden a alguna acción penal; 13 lo están por posible participación en el esquema de corrupción descubierto alrededor de Petrobras con la Operación Lava Jato, según recoge un informe publicado por Congresso em foco.

El propio presidente del Senado, Renan Calheiros (PMDB), que comanda junto al presidente del Supremo, Ricardo Lewandowski, la recta final del ‘impeachment’, tiene abiertas diez causas en el Supremo, ocho de ellas relacionadas con la Operación Lava Jato.

Los senadores que están en el punto de mira de la Justicia pertenecen a todos los partidos: el presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) Aécio Neves, rival de Rousseff en las pasadas elecciones, está acusado de recibir sobornos de la empresa estatal Furnas.

La senadora del Partido de los Trabajadores (PT) Gleisi Hoffmann está acusada de financiar de forma irregular su campaña electoral para senadora en 2010; el cambista Alberto Yousseff aseguró a la policía que inyectó un millón de reales provenientes de la trama de Petrobras.

Uno de los casos más paradigmáticos es el del senador del Partido Trabajador Cristiano (PTC) Fernando Collor de Mello, expresidente de Brasil que sufrió un ‘impeachment’ en 1992 —el primero en la historia del país— y fue apartado de su cargo.

Tras volver a la política como senador ahora está investigado en la Operación Lava Jato, acusado de recibir hasta 26 millones de reales (ocho millones de dólares) a cambio de favorecer a determinadas empresas para que consiguieran contratos con BR Distribuidora, una subsidiaria de Petrobras.

(Por Edgar Soriano Ortiz) La llamada “democracia” liberal-nacional como organización estatal de los denominados Estado nación “modernos” de la era post revolución francesa (1789) ha llevado a la humanidad por los senderos de la desigualdad y la instauración de verdaderas dictaduras de mercado, pese a que siempre se ha hablado de sus “beneficios”, aun en los primeros 70 años del siglo XX en que se comentaba en los distintos círculos políticos e intelectuales europeos y norteamericanos sobre los pasos para fortalecer una institucionalidad garante de igualdades.

En el caso de América latina y el Caribe, como de otras regiones del planeta, la desigualdad seguía siendo una historia pétrea, la que el historiador Eric Hobsbwam conoció a partir de la década de 1970 y que le permitió profundizar en sus estudios vitales para comprender las naciones contemporáneas; así como su “corta historia del siglo XX” (1994).

Y, en tiempos neoliberales contemporáneos la desigualdad reviste de engaños mediáticos y represión institucionalizada, con la astucia del dinero y la incertidumbre de la explotación mediante formas, cadenas invisibles, de “esclavitud voluntaria” (J.P. Durand, 2011) y procesos organizados de extractivismo de recursos. La voz digna y practica luchadora de Berta Cáceres es desvirtuada en el escenario de la hipocresía embellecida por la prensa que engulle la dignidad para volverla una farsa completa, tanto aprendería Cervantes y Lope de Vega de tal gigantesco molino de historietas para crédulos e incrédulos.

Tal como lo ha planteado el polaco Zygmunt Buaman esa palabra “democracia” ha sido una perenne víctima del orden establecido, donde las mayorías poblacionales viven enajenadas por las “ficciones” mediáticas inmediatistas. La metáfora de la eterna espera de Vladimir y Estragón personajes de la obra teatral “Esperando a Godot”(1952) del dramaturgo Samuel Becket puede aplicarse a la idea de esperar la llegada de la construcción de una “democracia” que garantice los derechos inclusivos de la ciudadanía ante un verdadero déficit histórico, premiado por el autoritarismo y la desigualdad social.

La nación hondureña ha estado sujeta a relaciones socio-políticas marcadas por la violencia y el fraude en la elección de gobernantes. Las ansias de las clases medias, minoritarias por cierto, por tener un “democracia liberal” ha sido un imposible frente a su mismo acomodamiento y frente a la antañona lógica del caciquismo local. Además, que la corrupción y las componendas en el manejo de la institucionalidad convirtió las relaciones socio-políticas en formas de padrinazgo donde interactúan todos los sectores sociales.

La gran pregunta es ¿llegará la democracia liberal a Honduras? La respuesta parece estar en la metafórica espera de Becket, sin conciencia filosófica, pero con imaginarios colectivos que seguirán su curso en la construcción de cultura de vivencias al seno de los cerros de historia represiva y repartos elitistas. La carencia de significados frente a discursos políticos y el “conformismo” de las migajas a lo que se ven obligados por sus condiciones las mayorías poblacionales hondureñas –tal como los mendigos esperanzados pero agotados, Vladimir y Estragón- son la escena de una teatralidad marcada por las decadentes relaciones socio-políticas excluyentes y carentes de soberanía, donde el fanatismo acelera el miedo y las vagas esperanzas…

*Historiador hondureño