“Yo tengo poder”: Reinaldo Ekónomo, el otro padrino del megafraude al IHSS

TEGUCIGALPA, HONDURAS 

El megafraude al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) no terminó en el arresto y condena a largas temporadas de cárcel para Mario Zelaya, José Ramón Bertetti y una recua de sujetos, entre hombres y mujeres, que contribuyeron a saquear multimillonarios recursos de la entidad estatal para financiar la campaña nacionalista y “exportar” fuertes sumas de dinero a otros países para darse una vida que ni en el máximo sueño se los imaginaban.

Por el contrario, esta trama -en  la que hay mucha tela que cortar- se visibilizaron a unos corruptos, pero se ocultaron otros quienes crearon una suerte de araña (compleja red de favores y lavado de dinero) para pasar desapercibidos de cualquier ojo clínico y policiaco y no dejar huellas del monstruoso acto de corrupción; a la fecha no han sido perseguidos por las autoridades ya que están cobijados por influyentes personajes de la política y gozan de altas posiciones en la escala estatal.

Durante este relato, le diremos quiénes fueron operadores primarios y secundarios de movilizar dinero propiedad del IHSS y sus derechohabientes, los operadores secundarios y algunos políticos que contribuyeron a quebrar el sistema estatal de previsión social y que hoy por hoy son fuentes asiduas de consulta de los periodistas, pero que en el fondo de la conciencia saben que por sus prácticas gansteriles influyó en la muerte de unas dos mil 888 personas, según cifras independientes.

Asimismo, sabrá que hubo desde restaurantes de carretera hasta lujosos lugares donde disfrutaron de un exquisito corte de carne de exportación y vino para simular que era una reunión informal de amigos, pero que se transaban transferencias monetarias, hasta amenazas de muerte que al cierre de este relato no se han concretado pero podría ocurrir si ese pacto tácito se rompe y uno de los miembros de la cadena decide narrar cómo dilapidaron el dinero.

También hubo bufetes, cuyos abogados actuaron como consigliere (consejeros de mafiosos) y tenían funciones de mover mucho, pero mucho dinero para que no dejaran huellas en el camino y se crearon en toda esta trama una serie de intrigas, persecución, advertencias y muchas que este periódico y Radio Globo ha venido evidenciando desde 2015.

EL PADRINO DE LA CORRUPCIÓN. La trama del megafraude del IHSS es una copia casi al calco de El Padrino, al menos, eso lo sabe Óscar Guerra Ocampo, uno de los principales testigos, pues aseguró que el actual diputado nacionalista Reinaldo Ekónomo, le prometió protección a cambio de que no testificara de cómo se fragmentaron contratos de infraestructura y se trasladaba el dinero que era obligatoriamente aportado por los prestadores de servicios, ya que “tenía poder” para que no ocurriera nada.

Pero ese “poder” del que se jactaba Ekónomo incluso llevó a Guerra a buscar otro tipo de protección porque sentía que su vida corría peligro. Esa protección que le prometió el actual congresista a cambio de silencio nunca llegó y optó por colaborar con la ley porque entendía que cada palabra, comentario y revelación podría prolongar su vida. Las amenazas son más fuertes y pesadas y, en cierta medida, la justicia lo blindaría.

El congresista, muy afín al vicepresidente Ricardo Álvarez, fue la fuente de raudales de dinero -y desgracias- para el informante, porque a través de él conoció a Zelaya y el exgerente administrativo Ramón Bertetti y otro grupo de personas que fueron suboperadores del fraude, pudo tener acceso a contratos que terminó revelando cómo la red utilizaba muchas formas de mover recursos que, muy probablemente, no fueron ingresados al sistema financiero.

En cierta oportunidad, cuando el personaje principal de este relato venía de Puerto Cortés de realizar algunas gestiones, fue llamado por el mismo Ekónomo, exdirector del hospital regional del IHSS en San Pedro Sula, para que atendiera unos problemas que se estaban presentando en el establecimiento, por lo que acudió a la cita, a sabiendas de que el contrato y las coimas eran seguras….”en el transcurso de esa tarde seguimos haciendo y presupuestando el valor de la obra, en eso el señor Ekónomo se acercó y frotándose las manos me dijo ingeniero aquí nos vamos a defender. Al final del día siguiente, en la tarde, presenté una oferta por la reparación por un valor de siete millones 500 mil lempiras la cual fue recibida”.

Al igual que el líder político sampedrano, el ex subsecretario de Salud Javier Pastor también quería su tajada (parte del soborno); aunque el contratista pidió algunas regulaciones luego de que se le indicara que podían darle seis millones, Ekónomo y Pastor llegaron a pedirle sin ambages una cuota entre 230 y 250 mil lempiras a cada uno porque le ayudaron a conseguir el favor. “Javier me manifestó: Mirá que yo te apoyé en ese proyecto para que te lo dieran. Ekónomo me dijo: Mire ingeniero yo fui el autor intelectual para que se realizara esta obra y tiene que recompensarme económicamente

En efecto, los dos benefactores del empresario tuvieron su “merecido”: al legislador se le dio entre 230 y 239 mil lempiras, mientras que a Pastor se le transfirió 230 mil. Pero este exfuncionario de Salud en condición de “aliado estratégico” terminó recibiendo un poco más de 900 mil lempiras, la mayoría en efectivo, aunque eso tuvo varios problemas, entre ellos, que uno de sus colaboradores fue asaltado cuando transportaba el dinero paga pagarle a Pastor quien, en un acto de “humanidad” le dio varios días para que Guerra le terminara de honrar el compromiso.

Días después, llegó Zelaya a pedirle que cumpliera con su parte -que era de un diez por ciento- y tenía que pagarle a José Zelaya porque era quien autorizaba la orden de compra y a Bertetti porque autorizaba los pagos y si no accedía a los caprichos, el contrato no se ejecutaba. Así operaba la red corrupta jefeada por el mismo Mario Zelaya en sus tiempos de gloria como director del IHSS.

MEMBRESÍAS MAFIOSAS. También contó con lujo de detalles que todos los involucrados en el colosal saqueo pedían una coima a cambio de firmar documentos para la ejecución de obras y prestación de bienes y servicios; para ello, narró, el primer requisito para ser proveedor del IHSS era ser un miembro “obligatorio” del Partido Nacional. Los contratos “eran fraccionados en proyectos mayores que en ese momento se estableció en la Ley de contratación del Estado…mediante un hecho falso se le hizo ver a la directiva que había una condición de emergencia…cada proyecto que se me diera tenía que dar un diez por ciento de comisión a Mario Zelaya y dijimos que esta es la costumbre y hay que darlo…en una reunión donde se me presentó a Mario Zelaya y Ramón Bertetti quienes me invitaron a un refresco y (un personaje de nombre Luis Joya, un testaferro del exdirector del IHSS) me manifestó que para darme proyectos tenía que dar una coima que acepté y posteriormente el señor Joya, ya sin estar los dos presentes, me dijo lo que él quería como parte de esto”.

Comentó que tuvo que pagar junto a otras empresas que prestaron alguna función alrededor del 21 por ciento a los exfuncionarios del IHSS, los cuales algunas veces se realizó en un restaurante propiedad del diputado azul Alberto Chedrani -quien desconocía qué tratos se hacían en su local- y otras fue dentro de un lujoso vehículo que utilizaba el exdirector Zelaya, donde apenas habían un par de saludos, entregas de sobres con el dinero prometido por merusas pactadas en los contratos y despedidas caballerosas.

El papel de Joya en este entramado de relaciones era de recibir el dinero que se le debía entregar al médico, según el relato “Zelaya me había dicho que el ingeniero Joya era de confianza ya que eran primos hermanos y que no había duda en cuanto al manejo de sus fondos”. Este colaborador íntimo recibió en total 357 mil lempiras, mientras que su jefe se le dio unos 400 mil lempiras, de los que 200 mil se pagaron mediante cheques a nombre de Jorge Faraj Frech, otro testaferro; luego le dio a este sujeto alrededor de 49 mil en el restaurante de Chedrani mientras degustaban de los más finos cortes de carne que elaboraban los cocineros.

Nadie se imaginaría que el restaurante Granja Delia, el lugar ideal situado en Siguatepeque donde paran quienes van a San Pedro Sula o Tegucigalpa, también se convirtió en otro centro de operaciones de los mafiosos del IHSS. A ese lugar llegaba el exadministrador Ramón Bertetti en un modesto carro para pasar desapercibido y en otra oportunidad dejó sorprendidos a propios y extraños al llegar en un potente vehículo, se sentó a la mesa con su interlocutor, intercambiaron saludos y sobre y desaparecían en cuestión de minutos.

“En la primera ocasión recuerdo que llegó el señor Bertetti en un carro modesto plateado. Él bajó del carro, fue al mío, nos saludamos y le entregué el efectivo correspondiente, lo mismo para el segundo pago en el mismo lugar, pero ya en esta ocasión Bertetti llegó en un vehículo más impresionante creo que era una RAM o algo así”, explicó el testigo.

En el caso del prófugo exjefe de compras José Zelaya, se vieron en un par de ocasiones en el hotel Princess de San Pedro Sula. Programaban las citas para transferir el dinero en ambientes refinados, al calor de las copas de vino y un par de saludos para hacerse ver ante la concurrencia que eran buenos amigos. Desde luego, era el pago de los sobornos referentes a los contratos 003 y 005 sobre obras de infraestructura.

CORRUPTOS EXPUESTOS Y OCULTOS. En ese ínterin, los contratos y el dinero iban creciendo como la espuma…en la medida que se iban adjudicando los contratos 006, 007, 008, 009…y muchos más, era proporcional la cantidad de coimas que se debían pasar a Zelaya, Bertetti, el otro Zelaya, Pastor y Joya. La riquísima información que obra en manos de este periódico explica de forma clara que:

1. Mario Zelaya se quedó con 12 millones.

2. Ramón Bertetti se embolsó tres millones.

3. José Zelaya obtuvo por comisiones alrededor de 2.8 millones.

4.  Reinaldo Ekónomo se agenció entre 1.7 y 1.8 millones

5. Javier Pastor recibió por sobornos un poco más de 1.4 millones.

Resulta interesante que Ekónomo -sindicado por el testigo en la trama corrupta- no ha sido citado a rendir declaración para que confirme o desmienta las confesiones hechas por Guerra durante el juicio contra varias empresas constructoras que se vieron “obligadas” a sobornar a diestra y siniestra en obras que resultaron un fiasco y una monumental estafa al bolsillo de los derechohabientes.

Para que los acusados tuvieran una suerte de vida de capo las empresas tuvieron que realizar sobrevaloraciones a los costos de las obras, a sabiendas que la Ley de contratación del Estado y los ejemplos sobran. En el contrato 003 hubo una sobrevaloración de hasta 21 por ciento; en un convenio para la creación de sistemas contraincendios se inflaron los costos hasta un 27 por ciento.

En el contrato 038 se generó una alteración en el valor de la obra en 34 por ciento. En promedio, se registraron sobrevaloraciones (léase beneficios para los exdirectivos) de un 26 por ciento. Se generó un 14 por ciento en contratos bajo la categoría de tercerización de servicios y 39 por ciento en los contratos directos. En consecuencia, Ekónomo fue un gran ganador.

PITUFEO. En el megafraude también se generó un pitufeo a gran escala porque se entregaron cheques a empleados de las empresas relacionadas con construcción de obras y éstos los cambiaban en el sistema financiero y posteriormente eran dirigidos a la alta dirección del IHSS. Joya fue el principal receptos del dinero que era enviado para Zelaya, también se elaboraban órdenes de pago vía cheque a Carlos Núñez Baide, Bayron Menjívar, Gustavo Adolfo Linares, Jesús Cerna.

Y es que resulta que la movilización de capitales a través de estas personas no era producto de la improvisación, la cúpula del Instituto enviaba una lista detallada de nombres, direcciones, cantidades de dinero y en qué condiciones debían ser entregadas, por lo que el trasiego de recursos fue muy disimulado. En total, se giraron alrededor de 225 cheques para un total superior a los 35 millones de lempiras, cuyas conciliaciones bancarias fueron aportadas como evidencia sólida e irrefutable para que Zelaya y sus compinches permanezcan por largo periodo en el presidio. “Sólo en una ocasión entregué 36 cheques a nombre de personas señaladas por Mario Zelaya”, relató el testigo. Desde luego, el costo de las sobrevaloraciones se tradujo en obras deficientes y cuyas secuelas se irán revelando en la medidas que las mismas comiencen a destruirse por sí solas.

Por ello, las constructoras tiraron al coste cada proyecto porque tenían claro de que debían entregar el dinero a sus benefactores. Cuando los contadores preguntaban a los socios sobre la anomalía, estos decían que era para mantener “contentos” a los funcionarios corruptos y de no ser así, las obras no se realizaban.

ATACAR AL HIJO DE PUTAClaro está que las confesiones, relatos, evidencias, testimonios, dichos, rumores en torno a cómo fue saqueado el Instituto también ha conllevado amenazas. Al menos, el testigo lo sabe de primera mano. Por eso se vio obligado buscar un mecanismo de protección porque sabía mucho de cómo Zelaya y sus secuaces recibieron dinero a manos llenas a costa del dinero público.

Uno de estos días, uno de los acusados utilizó el nombre de un vecino de la colonia donde vive el informante, ingresó aprovechando la poca inteligencia de los guardias asignados al portón de acceso y encontró a su “rival” para increparlo… “me abordó de una manera confrontativa y me dijo que la gente esperaba que me mantuviera callado y que no dijera nada de los hechos”.

Pero también hubo otros acercamientos, algo pacíficos, para buscar salidas trucadas a fin de evadir los procesos legales que inició desde 2014 el Ministerio Público y la Unidad Nacional de Apoyo Fiscal (UNAF). Uno de ellos fue con un allegado de un empresario constructor, quien pidió al testigo que los ayudara a “ver de qué manera se podía ocultarlos”. En esa ocasión, Joya fue un “colaborador eficaz” para salir del embrollo.  En otra ocasión, Ekónomo llegó junto a otra persona a un lujoso hotel donde, casualmente estaba descansando Guerra, cuando fue advertido sobre semejante presencia y se las ingenió para salir.

Este hombre llegó a enterarse incluso de que Mario Zelaya lo estaba tratando de hijo de puta le estaba volando verga pero Joya le pidió que “no se preocupara” porque ese tipo de comentarios provenían de un hombre que estaba siendo señalado por la justicia por haberse apropiado de fuertes sumas de dinero y por ello “está jodido”.

Ekónomo, quien le había bajado el sol, la luna y las estrellas, le prometió que no le pasaría nada porque “tiene poder”…tal poder jamás llegó y ahora ambos están distanciados. El diputado anda para arriba y abajo buscando cómo lograr la unidad del nacionalismo y el empresario se las ve a palos porque en sus 40 años de ser un respetado profesional de la ingeniería, hoy da intensas explicaciones de cómo fue que se drenó el dinero del IHSS.

Desde luego, el megafraude del Instituto tiene tantas aristas y cabezas que se le podría decir que es el Leviatán de la corrupción en Honduras.

About the author

Related

JOIN THE DISCUSSION