• Marco Antonio Ávila Castellanos, de 68 años, fue enviado al centro penal de El Progreso, mientras la justicia reactiva un caso que estremeció a Honduras en 1997.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El caso del secuestro y muerte de un hijo del expresidente Ricardo Maduro vuelve a cobrar relevancia judicial.
Un juez de Letras Penal resolvió mantener el auto de prisión dictado desde septiembre de 1997 contra Marco Antonio Ávila Castellanos, de 68 años, señalado como sospechoso de estar implicado en el crimen ocurrido en San Pedro Sula.
Como parte de la resolución, el imputado fue remitido al Centro Penal de El Progreso, luego de que se valoraran argumentos relacionados con el peligro de fuga y la presunta falta de voluntad para someterse a la justicia.
Durante la audiencia, la defensa alegó que la acción penal habría prescrito; sin embargo, ese planteamiento no impidió que se mantuviera la medida judicial vigente desde hace casi tres décadas.
El caso también está marcado por la liberación previa de Ávila Castellanos en otro proceso, situación que habría ocurrido debido a un “error administrativo”, según la información proporcionada.
La Audiencia Inicial fue programada para el martes 20 de octubre a las 10:00 de la mañana, cuando se continuará con el procedimiento judicial correspondiente.
El expediente revive uno de los casos criminales que conmocionaron al país en 1997 y que vuelve a poner bajo atención pública el curso de la justicia hondureña, mientras el imputado permanece bajo custodia a la espera de la siguiente etapa del proceso.









