• Sin propuestas que reestructuren el sistema electoral y fortalezcan la democracia, el Congreso aprobó permisos y licencias para los consejeros
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
En medio de cuestionamientos sobre el rumbo de las reformas electorales, el Congreso Nacional aprobó este martes modificaciones a la Ley Electoral relacionadas exclusivamente con licencias no remuneradas e interinatos en el Consejo Nacional Electoral (CNE), dejando fuera —según críticos— cambios estructurales que fortalezcan la democracia.
La reforma fue impulsada y respaldada por el bipartidismo, integrado por el Partido Nacional y el Partido Liberal, superando los 90 votos en el pleno. Sin embargo, sectores opositores sostienen que se trata de ajustes “cosméticos” que no responden a las principales demandas ciudadanas en materia electoral.
Cambios administrativos, no estructurales
El dictamen reforma los artículos 14, 15 y 24 de la Ley Electoral para regular las ausencias temporales de los consejeros del CNE, permitir que soliciten licencias ante el Congreso Nacional y establecer que, durante ese período, sean sustituidos por funcionarios interinos nombrados por el Legislativo.
También se incorpora la prohibición de ejercer simultáneamente otros cargos públicos remunerados.
No obstante, diputados de Libre y voces críticas señalaron que la Comisión Especial de Asuntos Electorales centró la discusión en permisos y licencias, mientras quedaron fuera propuestas como la segunda vuelta electoral, la depuración del censo o reformas profundas al sistema de transmisión y conteo de votos.
“Entretenimiento legislativo”
Desde la oposición se cuestionó que la comisión esté “entreteniendo” a los diputados y a la población con reformas administrativas que no garantizan mayor transparencia ni blindan los procesos electorales frente a crisis futuras.
Los señalamientos apuntan a que el debate se desvió hacia temas individuales y coyunturales, en lugar de abordar transformaciones estructurales que fortalezcan la institucionalidad electoral y la confianza ciudadana.
Debate político encendido
Mientras el bipartidismo defiende la reforma como un paso para dar seguridad jurídica y continuidad institucional al CNE, sus detractores sostienen que se trata de un movimiento político que no responde a las prioridades del pueblo hondureño.
El debate deja en evidencia la fractura en torno al modelo de reformas electorales que el país necesita, en un contexto donde la confianza en las instituciones sigue siendo uno de los principales desafíos democráticos.



