- Informe señala falta de rendición de cuentas, concentración de poder y retrocesos democráticos durante el período legislativo 2022–2026
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El Consejo Nacional Anticorrupción reveló este miércoles que el Congreso Nacional, durante el período comprendido entre enero de 2022 a enero de 2026, cuando fue presidido por Luis Redondo, manejó un presupuesto cercano a los seis mil millones de lempiras sin una rendición de cuentas efectiva, destinando la mayor parte de los recursos a sueldos, subvenciones y viáticos.
El informe, titulado “Del Congreso que votamos al Congreso que tenemos”, fue presentado en los bajos del Legislativo y entregado como documento de referencia al actual presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, quien asumió la presidencia del Poder Legislativo el 23 de enero de 2026, posterior al período evaluado por el CNA.
Un Congreso que prometió cambios y profundizó vicios
La directora del CNA, Gabriela Castellanos, recordó que desde el inicio del período 2022-2026 la organización buscó ejercer veeduría ciudadana y acompañamiento institucional, iniciativa que —según dijo— nunca fue concretada por la administración de Redondo, bajo el argumento de que primero debía “arreglarse la casa”.
“Cuatro años después, la casa nunca se arregló”, ironizó Castellanos, al afirmar que el Congreso terminó atrapado en desorden, opacidad y prácticas contrarias al discurso de ruptura que se prometió al inicio de esa legislatura.
Recordó que el período legislativo comenzó con una crisis de legalidad, al instalarse dos juntas directivas paralelas en enero de 2022, conflicto que —según el CNA— no se resolvió mediante el derecho, sino por imposición y uso de la fuerza.
“La legalidad fue desplazada por la imposición, y así empezó y terminó ese Congreso”, sentenció Castellanos.
Retrocesos institucionales y captura del poder
El informe concluye que durante la presidencia de Redondo se consolidaron retrocesos estructurales, como la concentración de decisiones en la junta directiva, la exclusión de bancadas del debate legislativo, la instrumentalización de la Comisión Permanente para imponer decisiones y elegir autoridades sin consenso, así como una resistencia sistemática a la rendición de cuentas y a la veeduría ciudadana.
El CNA también denunció la distorsión de principios constitucionales para justificar abusos institucionales al servicio de una agenda política, incluyendo intentos de poner en riesgo la declaratoria oficial de los resultados electorales, sin que el Ministerio Público actuara con independencia.
Cifras que retratan el uso del presupuesto
El coordinador del Observatorio de Política Criminal del CNA, César Espinal, detalló que del presupuesto manejado entre 2022 y enero de 2026:
- L 2,778 millones se destinaron a sueldos y beneficios
- L 839 millones a subvenciones y transferencias
- L 675 millones a viáticos nacionales e internacionales
Todo ello —subrayó— sin transparencia, deliberación democrática ni controles efectivos, debilitando la separación de poderes y la institucionalidad.
Responsabilidad diferenciada
El CNA aclaró que el informe evalúa exclusivamente la gestión del Congreso presidido por Luis Redondo, mientras que la actual administración legislativa, encabezada por Tomás Zambrano desde el 23 de enero de 2026, no forma parte del período analizado, aunque recibió el informe como insumo para reflexión y corrección institucional.
Zambrano afirmó que el documento debe servir para que el actual Congreso escuche a la sociedad civil, aprenda de los errores y rinda cuentas en el futuro.
El informe deja una advertencia clara: la promesa de un Congreso distinto no se cumplió, y el costo fue una profundización de la opacidad, la concentración del poder y la pérdida de confianza ciudadana en uno de los pilares del Estado hondureño.

