Combustibles se disparan en Honduras: hasta 65 lempiras más por galón en apenas 14 semanas de 2026

Gasolinas, diésel y queroseno registran alzas históricas impulsadas por tensiones internacionales; subsidio estatal apenas amortigua el 50 % del impacto en algunos derivados

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

En lo que va de 2026, el bolsillo de los hondureños ha resentido con fuerza el incremento sostenido en los precios de los combustibles. 

En apenas 14 semanas, la estructura de precios de los derivados del petróleo ha experimentado aumentos que oscilan entre los 27 y 65 lempiras por galón, reflejando una de las escaladas más pronunciadas de los últimos años.

El caso de la gasolina superior es uno de los más notorios. A inicios de año, el galón se cotizaba en 99.05 lempiras, pero a partir del próximo lunes su precio alcanzará los 134.07 lempiras, lo que representa un aumento de 35.02 lempiras.

Por su parte, la gasolina regular también muestra un comportamiento al alza. De costar 90.14 lempiras en enero, pasará a 118.09 lempiras por galón, es decir, un incremento de 27.95 lempiras en poco más de tres meses.

El diésel, considerado el combustible más utilizado por la población y sectores productivos, refleja un impacto aún mayor. Su precio subió 44.06 lempiras, al pasar de 84.36 a 128.42 lempiras por galón, lo que incide directamente en el costo del transporte, alimentos y servicios.

Sin embargo, el queroseno encabeza la lista de incrementos. Este derivado registra una subida de 61.54 lempiras por galón, al pasar de 77.44 a 138.98 lempiras, afectando principalmente a los hogares de menores ingresos que dependen de este combustible para uso doméstico.

Ante esta situación, el gobierno mantiene un apoyo económico temporal que cubre el 50 % del incremento en los precios del diésel y la gasolina regular. No obstante, el alivio resulta parcial frente al ritmo acelerado de las alzas.

Expertos señalan que esta escalada en los precios está estrechamente vinculada al contexto internacional, particularmente al conflicto bélico iniciado el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una serie de bombardeos aéreos contra Irán, generando incertidumbre en los mercados energéticos globales.

El encarecimiento de los combustibles no solo presiona la economía familiar, sino que también amenaza con provocar un efecto dominó en los precios de bienes y servicios, elevando el costo de vida en todo el país.

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