• Obispos llaman a diálogo sincero, respeto y reformas electorales transparentes para fortalecer la democracia hondureña
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La Conferencia Episcopal de Honduras exhortó a las nuevas autoridades del país a ejercer sus responsabilidades públicas pensando en el bien común, sin dar espacio a intereses particulares u ocultos, en un mensaje pastoral que plantea un firme posicionamiento frente a los desafíos políticos e institucionales que enfrenta Honduras.
En el comunicado, los obispos subrayan la urgencia de abrir caminos de sanación nacional mediante el diálogo sincero y el respeto, como base indispensable para superar la polarización, la desconfianza ciudadana y las heridas sociales acumuladas en los últimos años.
“La construcción del bien común exige responsabilidad ética, transparencia y voluntad real de escuchar”, señala el pronunciamiento, que advierte que sin diálogo genuino no es posible avanzar hacia una convivencia democrática sólida.
Reformas electorales y combate frontal a la corrupción
La Conferencia Episcopal fue enfática al instar a los tomadores de decisiones a impulsar reformas electorales consensuadas y transparentes, capaces de devolver credibilidad al sistema democrático y garantizar procesos electorales confiables y participativos.
Asimismo, los obispos llamaron a adoptar medidas eficaces y sostenidas para contrarrestar la corrupción y la impunidad, fenómenos que —según advierten— continúan debilitando las instituciones del Estado y profundizando la desigualdad social.
El mensaje remarca que la lucha contra la corrupción no puede quedarse en discursos, sino que debe traducirse en acciones concretas, respeto al Estado de derecho y rendición de cuentas, como condición esencial para recuperar la confianza de la ciudadanía.
Un llamado ético en un momento clave
El pronunciamiento episcopal se produce en un momento clave para el país, marcado por el inicio de una nueva etapa gubernamental y por expectativas ciudadanas de cambios reales en la conducción política.
Para la Iglesia católica, el fortalecimiento de la democracia hondureña pasa necesariamente por autoridades comprometidas con la ética pública, la justicia social y la defensa de los derechos humanos, principios que consideran innegociables para la construcción de una Honduras más justa y en paz.
El mensaje concluye reiterando la disposición de la Iglesia a acompañar al pueblo hondureño, orar por sus gobernantes y alentar toda iniciativa que promueva la reconciliación, la transparencia y el respeto como pilares del futuro nacional.

