- El comisionado en retiro advierte sobre las fallas en los controles internos y reclama que los fondos de seguridad se destinen a fortalecer la capacidad operativa de las instituciones.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El fortalecimiento de la depuración policial y el uso adecuado de los recursos de la tasa de seguridad son dos medidas fundamentales para mejorar la lucha contra la criminalidad en Honduras, sostuvo el comisionado de la Policía Nacional en condición de retiro, Danilo Orellana.
El exjerarca policial enfatizó que los fondos recaudados mediante la tasa de seguridad deben destinarse al propósito para el que fue creada, priorizando el fortalecimiento de las unidades policiales, la contratación de más personal y la mejora de las capacidades institucionales para enfrentar el crimen.
A su criterio, la sostenibilidad de las políticas de seguridad requiere voluntad política, respaldo económico a largo plazo y una estrategia coordinada entre el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el sistema de justicia y las instituciones penitenciarias.
Orellana advirtió que los esfuerzos para combatir la delincuencia pueden perder efectividad si no se fortalecen las fiscalías, los órganos judiciales y los programas de rehabilitación para las personas privadas de libertad.
También señaló la necesidad de contar con infraestructura adecuada, personal capacitado y protocolos especiales para el manejo de integrantes de estructuras criminales consideradas terroristas.
En ese contexto, indicó que la experiencia de El Salvador puede servir como referencia para diseñar políticas de seguridad adaptadas a la realidad hondureña.
Depuración y controles para recuperar la confianza
Orellana también expresó preocupación por los presuntos vínculos de elementos policiales con actividades ilícitas, situaciones que, según señaló, evidencian posibles fallas en los mecanismos de supervisión y control interno.
Explicó que cada operativo debe contar con un plan documentado, la identificación de los responsables, el registro del personal y de las armas utilizadas, así como la supervisión correspondiente de los superiores.
“Cuando estos controles fallan se abre la posibilidad de que ocurran irregularidades que afectan la credibilidad de la Policía Nacional”, afirmó.
Por ello, consideró necesario revisar el funcionamiento de las inspectorías, reforzar la vigilancia dentro de la Secretaría de Seguridad y fortalecer los procedimientos de depuración policial para prevenir nuevos casos de corrupción y garantizar que los agentes actúen conforme a la ley.
Responsabilidad de los mandos y reformas institucionales
El comisionado en retiro advirtió que los casos de corrupción adquieren mayor gravedad cuando involucran a altos mandos, debido a su influencia sobre los subalternos y al daño que pueden ocasionar a la imagen de toda la institución.
Finalmente, sostuvo que las reformas legales deben ir acompañadas de cambios en la operatividad policial, supervisión efectiva y fortalecimiento de las instituciones responsables de la investigación criminal, la persecución penal y la administración penitenciaria.
Su planteamiento apunta a dos desafíos centrales para Honduras: garantizar que los recursos de la tasa de seguridad cumplan su propósito original y fortalecer los mecanismos de control y depuración para que las instituciones responsables de combatir el crimen actúen con mayor capacidad, transparencia y apego a la ley.









