- Colaboradores de Canal 8, Radio Nacional y Poder Popular señalan hostigamiento tras llegada de nuevas autoridades ligadas al Partido Nacional
TEGUCIGALPA, HONDURAS, –
Empleados de la Dirección General de Información y Prensa (DGIP) denunciaron actos de intimidación, vigilancia y hostigamiento dentro de sus lugares de trabajo, luego del ingreso de nuevas autoridades vinculadas al Partido Nacional, según relataron fuentes internas bajo condición de anonimato.
Las denuncias involucran a personal de Canal 8, Radio Nacional de Honduras, el Periódico Poder Popular, DGIP, así como a personal de planificación, todas dependencias que operan bajo la estructura de la Secretaría de Planificación y Estrategia.
De acuerdo con los testimonios, en los últimos días empleados han sido fotografiados y grabados en video sin explicación, además de haber recibido insultos y tratos denigrantes por parte de personas identificadas como parte de la nueva administración.
Los trabajadores interpretan estas acciones como mecanismos de presión y amedrentamiento en un contexto de transición política.
Orden interna refuerza clima de temor
Las denuncias se producen tras la circulación de una nota oficial interna, firmada por el director general de Información y Prensa, Jairo Rivera Mena, con fecha 30 de enero de 2026, en la que se ordenan medidas extraordinarias de revisión al personal que ingrese a las instalaciones del Edificio Esmeralda, sede de la DGIP.
El documento instruye que, a partir de esa fecha, todo el personal deberá someterse a la revisión de mochilas, maletines y objetos personales, así como a la inspección de vehículos al momento de salir del estacionamiento, obligando a los empleados a bajar los vidrios y abrir la cajuela para su verificación por parte de los guardias de seguridad.
Aunque la circular no detalla los motivos específicos de la medida, trabajadores consultados aseguran que no existe antecedente de incidentes que justifique controles de esta magnitud, por lo que consideran que la disposición profundiza un ambiente de desconfianza, persecución y control interno.

Libertad de prensa bajo cuestionamiento
Para sectores gremiales y defensores de derechos laborales, la aplicación de estas medidas en medios estatales envía una señal preocupante sobre el trato hacia los trabajadores de la comunicación pública, especialmente cuando va acompañada de vigilancia personal y agresiones verbales.
“Estas acciones no fortalecen la institucionalidad ni la seguridad; más bien recuerdan prácticas de intimidación política que buscan disciplinar al personal mediante el miedo”, advirtió una fuente con conocimiento del funcionamiento interno de la DGIP.
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades no han brindado una explicación pública sobre los señalamientos de hostigamiento ni sobre el alcance real de las medidas ordenadas, mientras los empleados exigen respeto a su dignidad, garantías laborales y un ambiente libre de intimidación dentro de instituciones que, por su naturaleza, deberían promover la transparencia y la libertad de expresión, no restringirlas.

