TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El exjefe de las Fuerzas Armadas de Honduras Romeo Vásquez, prófugo por acusaciones de asesinato tras el golpe de Estado de 2009, llamó este jueves a los hondureños a alcanzar un «verdadero pacto de paz» que permita superar la polarización y «sanar las heridas» en la nación centroamericana.
En un comunicado, Vásquez dijo que el país centroamericano «no puede seguir marchando dividido» y apeló a la unidad nacional para «recuperar la esperanza».
«Ha llegado el momento de demostrar valentía nacional y apostar por un verdadero pacto de paz que permita sanar heridas y recuperar la esperanza», enfatizó el exjefe militar, cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Aseguró también que ha dedicado su vida «a servir a la patria con disciplina y honor», y que sigue «creyendo» en Honduras y en su pueblo.
«Hoy hablo no solo como militar, sino como un hondureño que también ha sentido el peso de la confrontación y el dolor que deja en nuestras familias», señaló Vásquez, quien era el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas el 28 de junio de 2009, cuando el entonces presidente Manuel Zelaya fue derrocado y expulsado del país tras promover una consulta popular desoyendo a varios entes del Estado que consideraban que era ilegal.
La justicia debe «fortalecer a Honduras, no mantenerla enfrentada», recalcó Vásquez, quien afirmó que los jóvenes merecen «una nación en paz, con estabilidad y futuro».
Su llamado coincide con una presentación de una iniciativa legislativa de amnistía para él, el exsubjefe de las Fuerzas Armadas Venancio Cervantes y el excomandante del Comando de Operaciones Especiales Carlos Roberto Puerto, ambos también generales, acusados por el asesinato de Isis Obed Murillo y por la tentativa de asesinato de Alex Roberto Zavala, simpatizantes de Zelaya.
Murillo murió el 5 de julio de 2009 tras recibir un disparo en la cabeza, aparentemente de un fusil, durante una manifestación en Tegucigalpa, en el contexto del fallido regreso de Zelaya por vía aérea.
La moción legislativa fue impulsada por los diputados Kilvett Bertrand, del gobernante Partido Nacional, y Luz Ernestina Mejía, del opositor Partido Liberal.
«Eso no es justicia, eso era persecución», dijo Bertrand entre gritos de diputados del opositor Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda).
Los tres generales fueron capturados en enero de 2025 y trasladados a la Penitenciaría Nacional, en la periferia de Tegucigalpa, aunque una semana después un juez sustituyó la prisión preventiva por el arresto domiciliario.
No obstante, tras un breve periodo bajo esta medida, la Corte de Apelaciones de lo Penal revocó el beneficio y ordenó su reingreso inmediato en prisión.
Ante la resolución judicial, Cervantes y Puerto se entregaron de forma voluntaria en marzo de 2025, pero a mediados de febrero pasado, la Corte de Apelaciones modificó las medidas cautelares impuestas a los acusados, quienes desde entonces afrontan el proceso en libertad.
Para que la amnistía sea aprobada, se requiere una mayoría simple de 65 de los 128 diputados que integran el Parlamento hondureño.
Con información de EFE




