- Jaime Quintanilla continuará al frente de la ATIC, Ramiro Fernando Muñoz asume la dirección de la DLCN y Alan Reyes será el segundo al mando en la unidad antidrogas.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El fiscal general de la República, Johel Zelaya, anunció una serie de reacomodos estratégicos dentro del Ministerio Público con el objetivo de fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, en un contexto en el que —según advirtió— estas estructuras han evolucionado y representan un desafío cada vez más complejo para el Estado hondureño.
Los movimientos institucionales se producen luego de que este miércoles Zelaya oficializara el nombramiento del general en condición de retiro Ramiro Fernando Muñoz Bonilla como nuevo director de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN), una decisión que calificó como “un paso adicional y determinante” frente a la mutación de las redes criminales en el país.
Durante un mensaje dirigido a la población, el titular del Ministerio Público explicó que el narcotráfico ha cambiado sus métodos de operación en los últimos años, utilizando ahora tecnología avanzada, redes financieras complejas y estructuras empresariales multinacionales para ocultar sus actividades ilícitas.
“El narcotráfico se ha infiltrado en instituciones estatales, ha penetrado sectores empresariales y ha buscado influencia en espacios políticos. Esa es una verdad que debemos enfrentar”, expresó el fiscal general.
Quintanilla continuará al frente de la ATIC
Zelaya recordó que hace tres semanas había designado al abogado Jaime Quintanilla como titular de la DLCN; sin embargo, tras realizar una evaluación estratégica, determinó que continúe liderando la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).
El fiscal general explicó que la ATIC requiere una conducción firme para enfrentar investigaciones complejas relacionadas con corrupción y crimen organizado.
“La ATIC requiere disciplina, orden, carácter y conducción firme. El abogado Quintanilla ha demostrado que sabe imponer orden y consolidar investigaciones complejas de corrupción y crimen organizado”, sostuvo.
Nuevo segundo al mando en la DLCN
Como parte de los ajustes institucionales, Zelaya también anunció que el abogado Alan Reyes asumirá como subdirector de la DLCN, convirtiéndose en el segundo al mando dentro de la estructura de la unidad antidrogas.
El fiscal destacó que Reyes posee un amplio conocimiento del funcionamiento interno del Ministerio Público y cuenta con experiencia técnica para fortalecer los procesos investigativos.
“Conoce la estructura interna de la institución, domina el rigor técnico-científico y comprende cómo se construye un caso sólido, desde la recolección de indicios hasta lograr una sentencia condenatoria”, explicó.
Zelaya advirtió que cada error en la lucha contra el narcotráfico puede favorecer la impunidad, por lo que insistió en la necesidad de liderazgo firme, disciplina institucional y coordinación entre las distintas unidades de investigación.
Crimen organizado más sofisticado
El fiscal general señaló que las organizaciones criminales han evolucionado significativamente en la última década, lo que obliga al Estado hondureño a modernizar sus estrategias y fortalecer sus capacidades institucionales.
Según explicó, las redes del narcotráfico ya no operan únicamente mediante estructuras tradicionales, sino que también utilizan mecanismos financieros sofisticados, tecnología avanzada y empresas fachada para expandir sus operaciones.
Una amenaza regional
Durante su mensaje, Zelaya también hizo referencia a hechos recientes en México, donde tras un operativo exitoso contra uno de los carteles más poderosos se evidenció la capacidad de reacción violenta de estas organizaciones criminales cuando son golpeadas por el Estado.
A su juicio, este escenario demuestra que la lucha contra el narcotráfico representa un desafío regional que exige mayor preparación institucional.
El fiscal general concluyó que con estos movimientos dentro del Ministerio Público se busca fortalecer la estrategia del Estado frente a un crimen organizado cada vez más complejo, apostando por estructuras investigativas más disciplinadas, técnicas y contundentes en la persecución penal del narcotráfico.




