- El cilindro doméstico sube más de 32 lempiras y comerciantes anuncian aumentos, mientras usuarios también pierden el beneficio de energía gratuita
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El precio del cilindro de gas LPG doméstico registró un incremento superior a los 32 lempiras, al pasar de 238 a 270.94 lempiras, representando un nuevo impacto directo al presupuesto de miles de familias hondureñas que dependen de este insumo para la preparación diaria de alimentos.
El ajuste se produjo luego de un período en el que el costo del gas se mantuvo congelado hasta el lunes 26 de enero, medida que fue revertida en las últimas horas del gobierno saliente, previo a la toma de posesión del nuevo presidente Nasry Tito Asfura.
Descongelamiento antes del cambio de gobierno
El aumento fue autorizado por la administración de la entonces presidenta Xiomara Castro, que decidió descongelar el precio del gas LPG justo antes de entregar el poder, una acción que ha generado preocupación entre consumidores y sectores productivos que utilizan el gas como insumo básico.
Para muchas familias, el alza llega en un momento de alta presión económica, marcado por el encarecimiento sostenido de los alimentos, el transporte y los servicios básicos.
Comerciantes trasladarán el aumento
Vendedores de baleadas, tortillas y otros alimentos elaborados con gas aseguraron que en los próximos días se verán obligados a aumentar los precios, ya que absorber el incremento del LPG implicaría trabajar con pérdidas.
“Si el gas sube, no nos queda otra que subir el precio del producto”, expresaron pequeños comerciantes, quienes advirtieron que el impacto se sentirá principalmente en los sectores populares y en el consumo diario.
Fin de subsidios también pesa en los hogares
A la par del aumento del gas, los hondureños también enfrentan la eliminación de otro alivio económico.
El beneficio que exoneraba del pago de energía eléctrica a los usuarios que consumían menos de 150 kilovatios fue abolido, una medida que había sido una de las principales promesas de campaña del gobierno saliente.
La combinación de gas más caro y pérdida de subsidios eléctricos incrementa la presión sobre los hogares de bajos ingresos, que ya destinan buena parte de sus recursos a cubrir necesidades básicas.
Preocupación social y expectativa sobre el nuevo gobierno
La situación ha generado inquietud entre la población, que ahora observa con atención las decisiones que adopte la nueva administración de Asfura frente al alto costo de la vida.
Mientras tanto, el alza del gas LPG y la eliminación de beneficios energéticos reavivan el debate sobre la protección del poder adquisitivo de las familias hondureñas, en un contexto económico donde cada ajuste se traduce en menos comida en la mesa y mayor dificultad para llegar a fin de mes.

