• Tegucigalpa y San Pedro Sula registran incrementos generalizados; subsidio estatal contiene parcialmente el impacto en regular y diésel
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
A partir del lunes 23 de marzo de 2026, Honduras enfrentará un nuevo y contundente incremento en los precios de los combustibles, según la estructura oficial publicada por la Secretaría de Energía, reflejando alzas significativas tanto en Tegucigalpa como en San Pedro Sula.
En la capital, la gasolina súper sube 7.44 lempiras, alcanzando un precio de 120.68 lempiras por galón, mientras que la gasolina regular aumenta 4.98 lempiras, situándose en 106.35 lempiras.
Por su parte, el kerosene registra uno de los incrementos más altos, con 12.77 lempiras adicionales, elevándose a 111.85 lempiras.
El diésel, el combustible más utilizado en el país, también sufre un fuerte ajuste de 8.56 lempiras, llegando a 108.26 lempiras por galón. En tanto, el GLP vehicular aumenta 1.20 lempiras, fijando su precio en 47.08 lempiras.
En San Pedro Sula, el panorama no es distinto. La gasolina súper sube 6.74 lempiras para alcanzar los 117.18 lempiras por galón, mientras la regular incrementa 4.65 lempiras, llegando a 103.19 lempiras.
El kerosene también experimenta una fuerte subida de 12.35 lempiras, alcanzando los 108.30 lempiras.
El diésel en la zona norte sube 8.23 lempiras, fijando su nuevo precio en 105.07 lempiras, mientras que el GLP vehicular se ajusta en 1.20 lempiras, situándose en 43.55 lempiras.
Pese a estos incrementos, el gobierno mantiene un subsidio del 50 % en la gasolina regular y el diésel, lo que evita que el impacto sea aún más severo.
Sin esta medida, las alzas habrían sido el doble, golpeando con mayor fuerza a los sectores productivos y a la población en general.
En contraste, el GLP doméstico —clave para miles de hogares— se mantiene sin variación, con precios de 238.13 lempiras en Tegucigalpa y 216.99 lempiras en San Pedro Sula, funcionando como un leve alivio en medio de la escalada.
Este nuevo ajuste en los combustibles anticipa un efecto dominó en el costo del transporte, alimentos y servicios, aumentando la presión sobre la economía familiar y encendiendo las alertas sobre un posible repunte inflacionario en el país.




