Hallan sin vida a joven estudiante de Medicina reportada como desaparecida en El Progreso

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  • Valeria Jolette Alvarado Borjas, de 20 años, fue encontrada en cañeras de Cortés; el caso reaviva la alarma por la ola de feminicidios en Honduras

EL PROGRESO, HONDURAS. – 

La esperanza de encontrarla con vida se desvaneció en las últimas horas. Autoridades confirmaron el hallazgo sin vida de Valeria Jolette Alvarado Borjas, joven de 20 años que había sido reportada como desaparecida días atrás en la ciudad de El Progreso, en el departamento de Yoro, al norte del país.

Valeria era estudiante de la carrera de Medicina e hija del ingeniero Carlos Alvarado. Familiares y amigos la describían como una joven dedicada a sus estudios, disciplinada y con el firme sueño de convertirse en profesional de la salud para servir a su comunidad.

Inicialmente trascendió que el cuerpo había sido localizado en un sector de El Progreso; sin embargo, medios locales precisaron posteriormente que el hallazgo se produjo en unas cañeras del municipio de San Manuel, en el departamento de Cortés.

Hasta la zona se desplazaron equipos de Medicina Forense y agentes policiales para realizar el levantamiento cadavérico e iniciar las investigaciones que permitan esclarecer las circunstancias en que ocurrió el crimen y dar con los responsables.

Dolor e indignación

La confirmación del trágico desenlace ha causado profunda consternación entre familiares, amigos, compañeros de universidad y la comunidad progreseña, que durante días mantuvo la esperanza de encontrarla con vida.

En redes sociales comenzaron a circular mensajes de solidaridad hacia la familia, así como exigencias de justicia y llamados urgentes a frenar la violencia contra las mujeres.

Un caso que se suma a la estadística

El crimen ocurre en un contexto alarmante. Según cifras de organismos defensores de los derechos de las mujeres, Honduras registra más de 30 feminicidios en lo que va del año, lo que refleja un promedio aproximado de un asesinato de mujer cada 32 a 40 horas.

La muerte de Valeria no solo deja un vacío irreparable en su familia, sino que también se suma a la creciente preocupación ciudadana por la violencia que afecta a mujeres y jóvenes en el país.

Una joven que soñaba con salvar vidas hoy se convierte en otra víctima que clama por justicia, en medio de una crisis que sigue cobrando historias, proyectos y futuros truncados en Honduras.