- Observatorio de la Violencia advierte que el país sigue entre los primeros lugares de la región y pide investigaciones científicas para frenar la impunidad
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Honduras registra en lo que va de 2026 un total de 33 muertes violentas de mujeres, una cifra que mantiene en alerta a organizaciones defensoras de derechos humanos y especialistas en seguridad, quienes advierten que el país continúa enfrentando una crisis estructural de violencia de género.
La directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, calificó la situación como “lamentable” y aseguró que el fenómeno sigue teniendo dimensiones de pandemia.
“En lo que va de 2026 son 33 muertes violentas de mujeres y femicidios en Honduras. Estamos hablando de un promedio de 25 víctimas mensuales, prácticamente en las mismas condiciones que en 2025”, señaló.
Estadísticas que alarman a la región
Según Ayestas, Honduras continúa ocupando los primeros lugares en tasas de femicidios en América Latina y Centroamérica, un indicador que refleja la persistencia de patrones de violencia extrema contra las mujeres.
“Sin duda, el país se mantiene entre las tasas más altas de la región; en Centroamérica históricamente ha ocupado el primer lugar en número de femicidios”, subrayó la experta.
El análisis comparativo evidencia que no existe una reducción significativa respecto al año anterior, lo que refuerza la preocupación sobre la efectividad de las estrategias de prevención y respuesta institucional.
El rostro humano detrás de las cifras
Más allá de los números, Ayestas enfatizó que cada caso representa una tragedia que impacta profundamente a familias y comunidades enteras.
En varios hechos recientes, explicó, las víctimas han sido raptadas de sus propias viviendas y posteriormente encontradas sin vida en zonas apartadas.
“Ya hemos visto ejemplos en Cortés, donde en una cañera dejaron el cuerpo de una joven. Estos hechos incrementan el miedo en la ciudadanía y limitan el uso de los espacios públicos”, manifestó.
Cada muerte deja hijos huérfanos, hogares fracturados y barrios marcados por el temor. La violencia, advirtió la especialista, transforma la dinámica cotidiana de colonias y comunidades, donde muchas mujeres viven bajo una constante sensación de vulnerabilidad.
Urgencia de investigación científica y respuesta estatal
La directora del Observatorio insistió en que el Estado debe asumir el femicidio como un punto prioritario dentro de la agenda de emergencia nacional.
“El Estado debe desarrollar procesos de investigación científica y criminal que den cuenta de quién y por qué le quitaron la vida a una mujer”, enfatizó.
A su juicio, solo mediante investigaciones rigurosas, fortalecimiento institucional y políticas integrales de prevención será posible romper el ciclo de impunidad que alimenta la repetición de estos crímenes.
Mientras tanto, las cifras continúan en aumento y las familias siguen exigiendo justicia en un país donde la violencia contra las mujeres permanece como una herida abierta que desafía al sistema de seguridad y al Estado de derecho.


