- Roosevelt Hernández minimiza acusaciones de exoficial de EE.UU., aunque reconoce que el narcotráfico ha explotado las debilidades del país.
TEGUCIGALPA, HONDURAS.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández, intentó contener el impacto de las revelaciones de un exoficial de inteligencia estadounidense que lo acusó de restar importancia al narcotráfico en Honduras.
Sin embargo, en su respuesta terminó reconociendo lo que por años ha sido evidente: el crimen organizado se adelantó y ha sabido aprovechar la posición estratégica del país.
“Las Fuerzas Armadas no minimizan la problemática del narcotráfico, como han querido implantar actores externos no oficiales”, afirmó Hernández, señalando que se trata de una narrativa impuesta desde fuera.
No obstante, en un inusual tono autocrítico, admitió que Honduras no ha sabido sacar provecho de su ubicación geográfica. “Otros se nos han adelantado, y hablo del crimen organizado en nuestro país y de otros países transconectados por amor al dinero”, reconoció.
Las declaraciones surgen tras las explosivas revelaciones del exoficial Jesús Romero, exsubdirector de inteligencia naval del Comando Sur de Estados Unidos.
En una entrevista televisiva, Romero aseguró que la avioneta estrellada en La Mosquitia el pasado 3 de julio era un jet Hawker con 2,330 kilos de cocaína provenientes de Venezuela, con destino final a Estados Unidos.
“Es un evento que podría servir para la transparencia de lo que está ocurriendo entre Venezuela y Honduras por muchos años”, advirtió Romero, quien señaló que el cargamento llegó “sano y salvo” hasta territorio hondureño, antes del accidente.
El exoficial fue más allá y acusó directamente al jefe militar hondureño de minimizar el incidente y su posible vínculo con el Cártel de los Soles, organización criminal ligada a altos mandos venezolanos.
“El jefe del Estado Mayor Conjunto minimiza de cuándo es esta actividad”, denunció Romero.
Además, cuestionó la narrativa oficialista que insiste en asociar el narcotráfico únicamente a gobiernos pasados: “Si eso es así, ¿por qué pasaban docenas de aeronaves cargadas con cocaína durante el periodo de la señora Xiomara Castro?”.
Las palabras de Hernández, lejos de desmentir, dejaron la puerta abierta a lo que muchos críticos señalan: que el Estado hondureño sigue sin capacidad real para frenar al narcotráfico y que, en el discurso oficial, la negación y el silencio pesan más que la transparencia.
Y es que, pese a las promesas de “refundación” de la actual administración, los hechos demuestran lo contrario: las narcoavionetas siguen aterrizando, el crimen organizado mantiene ventaja y el gobierno de Castro carece de resultados tangibles para enfrentar una amenaza que continúa manchando la institucionalidad hondureña.