• El alcalde del Distrito Central propone cambiar la cultura de movilidad y apuesta al transporte público como solución estructural al colapso vial
TEGUCIGALPA, HONDURAS.
El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, puso sobre la mesa una propuesta directa para enfrentar uno de los problemas más urgentes de la capital: el congestionamiento vehicular.
A su juicio, la solución de fondo no pasa por construir más calles o ampliar bulevares, sino por desincentivar el uso del automóvil particular y promover un modelo de movilidad más colectivo y eficiente.
“Si la gente deja el carro en la casa o deja de comprar tantos carros y usa el transporte público, vamos a balancear el tema”, afirmó Zelaya, al señalar que el crecimiento acelerado del parque vehicular ha rebasado la capacidad de las vías existentes y mantiene a Tegucigalpa y Comayagüela en un permanente estado de saturación.
El parque vehicular, en el centro del problema
Para el edil capitalino, el aumento sostenido en la compra y uso de vehículos privados es el principal factor detrás del caos vial.
Según su análisis, mientras la ciudad sigue creciendo, las calles permanecen prácticamente iguales, generando un desequilibrio entre la demanda y la oferta vial.
Zelaya insistió en que sin un cambio de hábitos por parte de la ciudadanía, cualquier intervención en infraestructura será insuficiente.
“No se trata solo de obras; se trata de cómo nos movemos como ciudad”, subrayó.
Trans450 y teleférico: soluciones de mediano y largo plazo
Como parte de su visión de modernización urbana, el alcalde reiteró su compromiso de poner en marcha proyectos de transporte masivo que buscan transformar la movilidad en el Distrito Central. Entre ellos destacan:
• Trans450, el sistema de carriles segregados para buses de tránsito rápido, diseñado para agilizar los desplazamientos en los principales corredores viales.
• Teleférico urbano, una alternativa para conectar zonas altas y de difícil acceso con los ejes centrales de la ciudad.
No obstante, Zelaya fue claro en advertir que estos proyectos no son inmediatos.
“Yo me comprometí a que funcione el Trans450 y el teleférico, pero eso va a tardar”, reconoció, al explicar que se trata de iniciativas que requieren planificación técnica, inversión sostenida y tiempo de ejecución.
El reto: un transporte público digno
La propuesta de reducir la dependencia del automóvil privado implica, necesariamente, fortalecer el transporte público.
Expertos en movilidad coinciden en que mientras el servicio colectivo no sea seguro, puntual y eficiente, los capitalinos seguirán optando por el carro particular.
Actualmente, el tráfico no solo genera retrasos, sino que consume horas de productividad, incrementa los costos económicos y deteriora la calidad de vida.
En ese contexto, el desafío de la administración municipal será convertir el transporte público en una alternativa real y atractiva, capaz de sostener el cambio cultural que plantea el alcalde.
El debate queda abierto en la capital: ¿está Tegucigalpa lista para dejar el carro en casa y apostar por una movilidad más ordenada? La respuesta marcará el rumbo del futuro vial del Distrito Central.

