• Las precipitaciones han elevado los niveles de las principales fuentes de abastecimiento, aunque el riesgo hídrico de la capital todavía se mantiene en categoría alta.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
Las lluvias registradas durante las últimas horas comienzan a cambiar el panorama de las reservas de agua potable en la capital hondureña. La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) informó este domingo que los principales embalses continúan recuperando sus niveles, aunque el riesgo hídrico general todavía permanece en categoría alta.
De acuerdo con el reporte municipal, la represa Los Laureles alcanzó el 54.13 % de su capacidad, un incremento que permitió reducir su nivel de riesgo hídrico a una escala media. El embalse incluso ya sobrepasó la estructura de su cortina debido al ingreso de agua provocado por las recientes precipitaciones.
Mientras tanto, La Concepción registra un 28.97 % de almacenamiento, mostrando también una recuperación paulatina, aunque todavía se encuentra en un nivel considerablemente inferior al de Los Laureles.
Preparan trasvase de agua
Ante la posibilidad de que las lluvias continúen durante los próximos días, las autoridades municipales analizan una medida para aprovechar de mejor manera el recurso acumulado.
UMAPS informó que entre miércoles y jueves podría comenzar un trasvase de agua desde Los Laureles hacia La Concepción, con el propósito de optimizar el almacenamiento y fortalecer las reservas destinadas al abastecimiento de miles de familias capitalinas.
La medida dependerá de la evolución de las precipitaciones y de las condiciones de ambos embalses.
Aunque las lluvias representan un alivio para las reservas, las autoridades mantienen el llamado a la población a hacer un uso racional y responsable del agua, debido a que el riesgo hídrico de Tegucigalpa continúa siendo alto y la recuperación de los embalses aún requiere de precipitaciones sostenidas.
El comportamiento de las lluvias durante los próximos días será determinante para establecer si esta recuperación representa un alivio temporal o el inicio de una recuperación más significativa de las reservas de agua de la capital.











