- La designada presidencial cuestiona el uso del mecanismo con fines políticos y señala contradicciones en torno al caso del consejero del CNE Marlon Ochoa.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La designada presidencial María Antonieta Mejía lanzó fuertes cuestionamientos sobre la posibilidad de que se impulse un “juicio político condicionado”, advirtiendo que este tipo de prácticas podrían sentar un precedente peligroso para la institucionalidad democrática de Honduras.
A través de su cuenta en la red social X, la funcionaria inició su pronunciamiento con una interrogante directa: “¿Juicio político condicionado…???”, en alusión a posturas de algunos diputados que, según indicó, pretenden supeditar este mecanismo constitucional a intereses políticos.
Mejía sostuvo que estas acciones estarían vinculadas a un candidato que “aún se niega a aceptar que no fue electo”, lo que —a su criterio— representa un desconocimiento de la voluntad popular expresada en las urnas.
En ese sentido, la designada también cuestionó el argumento de aplicar el juicio político de forma “pareja”, señalando que la justicia no puede basarse en equilibrios políticos ni en presiones partidarias. “Igualar lo que no es igual no es justicia, es manipulación”, enfatizó.
Durante su pronunciamiento, Mejía hizo referencia al consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE), Marlon Ochoa, apuntando que existen contradicciones en torno a su respaldo, pese a decisiones que —según afirmó— habrían debilitado la institucionalidad y puesto en riesgo la democracia.
Asimismo, subrayó que la ciudadanía demanda una aplicación de la ley sin privilegios ni cálculos políticos, en un contexto marcado por el creciente rechazo a la impunidad y la desconfianza hacia las instituciones.
Las declaraciones de la funcionaria surgen en medio de un clima de alta tensión política, donde el debate sobre posibles juicios políticos, denuncias de fraude y acusaciones cruzadas entre actores políticos mantienen en vilo el escenario nacional.
“Aquí no se debate un trámite, se define si hay Estado de derecho”, concluyó Mejía, dejando sobre la mesa un mensaje que reaviva la discusión sobre los límites del poder político y la necesidad de preservar la legalidad en momentos de creciente polarización en Honduras.




