• La consejera del CNE arremete contra su homólogo, lo acusa de difamación y advierte que revelará más detalles sobre lo ocurrido en las elecciones del 30 de noviembre.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Después que Marlon Ochoa denunciara nuevamente persecución en su contra la consejera Cossette López no esperó para seguir acusándolo de querer interrumpir el proceso electoral.
Pero en esta ocasión Cossette llegó más allá y amenaza con decir todo porque según ella tiene mucho por contarle a Honduras de lo que ocurrió el pasado 30 de noviembre.
A través de sus redes sociales, la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE) descalificó las denuncias de Ochoa, asegurando que forman parte de una estrategia basada en la repetición de falsedades.
“Las mentiras por repetición es una estrategia ya conocida… son mentiras con M de Marlon”, expresó.
López también cuestionó lo que calificó como una “falsa indignación” del consejero, señalando que su discurso no corresponde con los hechos.
“Basta de mentirle a Honduras. Ese discurso del intervencionismo comenzó exactamente el 11 de diciembre, el mismo día que nos quisieron capturar ilegalmente”, afirmó.
En su pronunciamiento, la funcionaria fue más allá y acusó directamente a Ochoa de haber provocado la crisis interna en el órgano electoral, mencionando acciones como difamación contra sus colegas, fabricación de pruebas falsas, uso de instituciones para amedrentar y el bloqueo del quórum que derivó en la paralización del CNE.
“Hay al menos un autor claro que debe enfrentar lo que hizo y un cómplice sin quien jamás lo hubiera logrado”, sostuvo, dejando entrever que las responsabilidades dentro del conflicto estarían identificadas.
Asimismo, respondió a los señalamientos de fraude e intervencionismo, asegurando que durante el proceso electoral hubo presencia de más de 123 extranjeros no acreditados oficialmente, quienes —según dijo— se movilizaron en centros de votación con chalecos de observadores.
“Eso es intervencionismo real, no mensajes en redes sociales”, enfatizó.
López también defendió la integridad del material electoral, afirmando que este se mantiene intacto, y rechazó versiones que apuntan a su posible destrucción. “La muerte y la destrucción no están en nuestro vocabulario ni en nuestros planes”, expresó.
Finalmente, advirtió que continuará revelando información sobre lo ocurrido dentro del CNE. “Aún tengo mucho que contarle a Honduras. Que no se confunda mi calma con abandono del campo de batalla”, concluyó.
El nuevo cruce de acusaciones entre consejeros del CNE profundiza la crisis interna del órgano electoral, en un contexto marcado por denuncias de fraude, señalamientos de manipulación y una creciente polarización que mantiene en vilo la institucionalidad democrática del país.




