- Autoridades revelan que el 42 % de los siniestros con motos termina en muerte y llaman a reforzar educación y cumplimiento del chaleco reflectivo.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La crisis de los accidentes de tránsito en Honduras tiene un rostro claro: el de los motociclistas. Así lo advirtió el director nacional de Vialidad y Transporte, Adonay Hernández, al revelar que el 72 % de los accidentes viales registrados en el país están vinculados a usuarios de motocicletas, una cifra que expone la alta vulnerabilidad de este sector en las carreteras.
La situación es aún más alarmante cuando se analiza el impacto mortal. Según datos oficiales citados por Hernández, de ese 72 %, el 42 % termina en fallecimientos, lo que convierte a los motociclistas en el grupo con mayor riesgo de perder la vida en un siniestro vial.
“Del 100 % que tenemos de accidentes viales, el 72 % son vinculados a usuarios de motocicletas y de ese 72 %, el 42 % lamentablemente fallece”, afirmó el funcionario, al remarcar que el problema ya no puede verse como hechos aislados, sino como una emergencia de seguridad pública.
Chaleco reflectivo: una norma vigente desde 2015
Ante la polémica y el rechazo que ha generado la exigencia del chaleco reflectivo, Hernández recordó que no se trata de una medida nueva, sino de una normativa vigente desde hace más de una década.
“El uso del chaleco reflectivo está en la normativa desde 2015. Hoy estamos en una nueva etapa de socialización, por lo que no podemos alegar ignorancia de esta normativa”, puntualizó.
No obstante, el director de Vialidad y Transporte fue enfático en aclarar que el chaleco, por sí solo, no es una garantía de vida.
“El chaleco es una herramienta… no salva vidas, no va a impedir un accidente, porque el que lo impide es el ciudadano que conduce”, expresó, subrayando que la responsabilidad individual sigue siendo el factor determinante para reducir tragedias.
Jóvenes, los más golpeados por la siniestralidad
Las estadísticas oficiales revelan que el mayor impacto de los accidentes en motocicleta recae sobre la población joven, especialmente en el rango de 17 a 29 años, una etapa productiva de la vida que está siendo diezmada por la imprudencia, la falta de cultura vial y la exposición constante al riesgo.
Frente a este panorama, Hernández indicó que el Estado apuesta por una estrategia de largo plazo basada en la educación vial desde la niñez.
“Estamos trabajando en la asignatura de seguridad vial en el sistema prebásico y básico de educación”, explicó, con el objetivo de formar generaciones más conscientes y reducir la alta tasa de muertes en las carreteras.
La advertencia es clara: mientras las motocicletas sigan siendo el principal medio de transporte para miles de hondureños, la prevención, la educación y el cumplimiento de la ley serán claves para evitar que las cifras de accidentes y muertes continúen creciendo.


