- En la misa por los 279 años del hallazgo, el capellán castrense llamó a Honduras a recuperar valores, asumir responsabilidades y no resignarse ante la injusticia y la migración
TEGUCIGALPA, HONDURAS, –
En el marco del 279 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa, el capellán de las Fuerzas Armadas, Javier Martínez, lanzó un enérgico llamado moral al país, exhortando a no seguir ocultándose detrás de la corrupción, la injusticia y la desesperanza, al tiempo que recordó que la Virgen “no abandona a Honduras” pese a su historia de caídas y sufrimiento.
Durante la homilía celebrada en la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, el presbítero afirmó que “Honduras no merece estar caída”, subrayando que la nación no puede vaciarse de principios ni de valores, porque su verdadera riqueza radica en sus virtudes humanas y espirituales.
“No podemos seguir escondiéndonos ante la corrupción, ante la injusticia, ante la desesperanza. Honduras no se puede esconder bajo el flagelo de la migración, que para muchos se ha convertido en la única salida”, expresó, en un mensaje que resonó con fuerza entre los fieles y autoridades presentes.
“¿Honduras, ¿dónde estás?”
El sacerdote explicó que la lectura bíblica del día gira en torno a la pregunta de Dios: “¿Dónde estás?”, un clamor que —según dijo— atraviesa los siglos y cobra hoy una especial vigencia para el país, tal como ocurrió hace 279 años cuando la Virgen de Suyapa fue hallada en la humildad y sencillez, lejos de palacios y centros de poder.
“Esa presencia de la Madre ha querido acompañar a Honduras como una madre que no ha querido abandonarla en su historia de caídas, vacíos, sufrimiento y tristeza”, manifestó Martínez.
Añadió que la pregunta “¿Honduras, ¿dónde estás?” no es un reproche, sino una llamada profunda a la conciencia nacional, que interpela sobre la indiferencia frente al dolor ajeno, la sangre derramada y la historia dramática que vive el pueblo hondureño.
Responsabilidad antes que culpas
El capellán advirtió que Dios no espera respuestas cómodas ni evasivas, sino una reacción sincera, generosa y real, que rechace la tentación de justificarse con discursos, ideologías o excusas históricas.
“No podemos decir ‘así es este país’ o ‘así somos los hondureños’. Ante Dios esa respuesta no cabe. No podemos seguir buscando culpables; debemos hacernos responsables los unos con los otros”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la costumbre de culpar al sistema, a ideologías, generaciones, la violencia, los políticos, empresarios o a los jóvenes, señalando que la lógica del culpable no puede reemplazar la lógica del bien común, y que una nación no se construye sembrando odio ni división.
Un llamado a sanar como nación
Finalmente, el sacerdote exhortó a los hondureños a impulsar la caridad, sanar las heridas del pasado y corregir el mal proceder, afirmando que el país solo podrá reconstruirse desde una respuesta solidaria y comprometida con el bien común, el respeto a la ley y la voluntad de Dios.
Al acto religioso asistieron la cúpula militar encabezada por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Valerio, el presidente Nasry J. Asfura Zablah, la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Rebeca Ráquel Obando, el Fiscal General de la República, Johel Zelaya, diputados del Congreso Nacional de Honduras, miembros del gabinete, cuerpo diplomático, invitados especiales y miles de feligreses que pernoctaron en los alrededores de la basílica.

