• Afectados por la millonaria estafa piramidal se movilizan en Sábado de Gloria para reclamar su dinero y presionar a las autoridades tras el colapso de la empresa
CHOLOMA, HONDURAS. –
La indignación y la desesperación volvieron a las calles. Un grupo de afectados por la empresa Koriun Inversiones protestó este Sábado de Gloria en el Parque Central de Choloma, exigiendo la recuperación de su dinero y la liberación de uno de los principales implicados en el caso.
Con pancartas en mano, los manifestantes lanzaron un mensaje directo a las autoridades: “Señor Tito, ordene liberar a Iván Velásquez para que nos pague”, reflejando la urgencia de quienes aseguran haber perdido sus ahorros en lo que hoy se considera uno de los mayores fraudes financieros recientes en el país.
Durante la jornada, los afectados realizaron una asamblea de emergencia, en la que discutieron nuevas acciones de presión para exigir respuestas concretas al Estado hondureño.
El caso de Koriun Inversiones mantiene bajo investigación a varios implicados, entre ellos Iván Velásquez, señalado como gerente de la empresa y actualmente en prisión, así como Marco Abel Villeda, Elder Jehovany Gómez, Juan Carlos García Ríos, Deyvi Velásquez y Renán Mairena.
Koriun operaba como una empresa no regulada por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), captando dinero de ciudadanos bajo un esquema de inversión que prometía retornos en un plazo de cinco meses, lo que posteriormente fue catalogado como un modelo de estafa piramidal.
Aunque la plataforma inició operaciones en 2018 en San Pedro Sula, fue en 2024 cuando su expansión se disparó, especialmente en Choloma, atrayendo a cientos de personas que hoy reclaman justicia.
El escándalo estalló a finales de abril del año pasado, dejando a numerosas familias afectadas económicamente y cuestionamientos sobre la falta de supervisión de las autoridades durante los años en que la empresa operó sin regulación.
Mientras tanto, la protesta de este sábado deja en evidencia que el caso sigue abierto en las calles, donde los afectados continúan exigiendo respuestas, dinero… y soluciones.
El fraude estalló hace un año, pero la crisis para las víctimas sigue más viva que nunca.





