• Desde el extranjero, el presidente del Congreso lanza advertencias dramáticas y sin sustento, mientras en Honduras enfrenta una bancada quebrada, una caída en su credibilidad y el peso de un claro voto de castigo.
SAN JUAN, PUERTO RICO.
Durante la XXXII reunión extraordinaria del Foro de Presidentes Legislativos (Foprel), celebrada en Puerto Rico en el marco del 125.º aniversario de la Cámara de Representantes de ese país, el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, protagonizó un discurso marcado por advertencias solemnes, acusaciones sensibles y una narrativa alarmista.
Sin embargo, nuevamente careció de evidencia verificable que respalde sus afirmaciones.
Redondo aseguró que, al retornar a Honduras, enfrentará lo que denominó “el modelo electoral del narcotráfico”, comparándolo con lo sucedido en 2017.
“A eso regreso a Honduras, a enfrentar y denunciar el modelo electoral del narcotráfico”, expresó. No obstante, su intervención no aportó documentos, estudios, informes técnicos ni ejemplos concretos que sustenten la acusación
Un discurso lleno de advertencias, quejas… y ninguna prueba
El titular del Congreso afirmó estar viviendo “una situación delicada”, insinuando que su presencia en Puerto Rico lo coloca en una posición comprometedora frente al proceso electoral hondureño.
“Estoy en un proceso de elección y debería estar en mi país”, dijo, aunque optó por mantenerse en el foro internacional.
Su discurso avanzó entre insinuaciones, reclamos y referencias al pasado político del país, pero sin datos. Redondo habló de presuntos intentos por influir en la voluntad de los votantes “a pocas horas de las elecciones”, aunque no mostró evidencia que respalde sus sospechas.
Mientras él buscaba proyectar peso político ante representantes regionales, la realidad doméstica lo contradecía: Redondo llega debilitado, con una bancada fracturada y con resultados electorales que muestran un voto de castigo directo a su gestión en el Congreso. Incluso su propio futuro legislativo luce incierto.
Un discurso disperso: de las remesas al Big Data
En una intervención que por momentos perdió rumbo, Redondo dio un giro inesperado hacia el tema de las remesas, llamándolas “un acto de amor” y lamentando que “los videos sean los vínculos que nos unen con nuestros seres queridos”.
Aunque emotiva, la digresión rompió el hilo argumental de su exposición y desconectó su mensaje del eje central: las denuncias electorales.
Minutos después, retomó el tono alarmista. Afirmó que fiscales de Estados Unidos y la OEA habrían advertido fallas similares a las de 2017.
Pero, de nuevo, no presentó documentación actualizada que vincule esas afirmaciones con el contexto electoral actual.
Asimismo, aseguró que las mismas mesas con fallas en 2017 representan hoy “casi un 57%” de las que presentan problemas, repitiendo:
“Eso no es casualidad”.
Añadió que quienes manejan Big Data “saben a qué se refiere”, pero no mostró análisis, bases de datos, gráficos ni informes.
Una despedida solemne que no respondió a las preguntas de fondo
Redondo cerró su discurso afirmando que Honduras defiende su democracia “con altura, serenidad y firmeza”, e insistió en que nadie debe amenazar el voto ni condicionar las remesas.
Agradeció la confianza depositada en él como presidente del Congreso y del Foprel, y prometió trabajar “incansablemente”.
Sin embargo, tras su intervención quedaron más dudas que certezas:
• abundaron las denuncias sin respaldo,
• sobraron las frases dramáticas,
• faltaron los datos que exige un señalamiento de esa magnitud.
Mientras Redondo intenta proyectar liderazgo ante organismos internacionales, en Honduras enfrenta un panorama político cada vez más adverso, con credibilidad erosionada, pérdida de respaldo interno y una ciudadanía que lo castigó en las urnas.
Su discurso en Puerto Rico buscó mostrar firmeza, pero terminó exponiendo un liderazgo que se apoya más en declaraciones que en evidencias.

