• El exalcalde sorprende con una petición insólita al nuevo edil capitalino: quiere ser chofer, aunque sea por una semana, del primer bus del proyecto que marcó su gestión y dividió a Tegucigalpa.
TEGUCIGALPA, HONDURAS.
La toma de posesión del alcalde capitalino Juan Diego Zelaya no solo dejó discursos formales, saludos protocolares y promesas de campaña, sino también una escena que rápidamente captó la atención política y mediática: una peculiar solicitud hecha por el exalcalde Ricardo Álvarez, ligada al histórico y polémico proyecto Trans-450.
Entre los invitados al acto oficial figuró Álvarez, uno de los principales impulsores del Trans-450 durante su administración municipal entre 2010 y 2014.
El exedil no desaprovechó la ocasión para referirse al sistema de transporte masivo que marcó su paso por la Alcaldía del Distrito Central y que, tras más de una década, permanece detenido, convertido para muchos en símbolo de promesas incumplidas y para otros en un episodio rodeado de señalamientos y controversia.
El comentario surgió cuando se le consultó a Álvarez sobre el compromiso público asumido por Zelaya de poner en marcha el Trans-450 en un plazo máximo de 27 meses, una promesa de alto riesgo político que incluso contempla su renuncia al cargo en caso de no cumplirla.
Fue entonces cuando el exalcalde lanzó la frase que provocó risas y reacciones entre los presentes.
“Y no me van a creer lo que le pedí a Juan Diego”, dijo entre carcajadas, antes de insistir: “Le he pedido una chamba… sí, una chamba”.
Minutos después reveló el encargo. Según relató, su solicitud fue clara y cargada de simbolismo: ser chofer, aunque sea por una semana, del primer bus del Trans-450 que llegue a operar.
La intención, explicó, es que la población “vea de lo que se perdió por 15 años y lo bueno que va a hacer eso”, en referencia a un proyecto que fue inaugurado parcialmente en 2014, pero que nunca entró en funcionamiento pleno.
Más allá del tono jocoso, el comentario volvió a poner sobre la mesa el debate alrededor del Trans-450: una iniciativa impulsada por Álvarez, abandonada por administraciones posteriores y finalmente cancelada durante la gestión de Jorge Aldana, pero que ahora Juan Diego Zelaya promete resucitar, jugándose incluso su continuidad como alcalde.
Así, entre risas, recuerdos y promesas de alto riesgo político, la toma de posesión del nuevo edil dejó una imagen curiosa y cargada de simbolismo: el exalcalde que soñó con el Trans-450 ahora quiere manejarlo, aunque sea por una semana, como testigo directo de su posible resurrección.
Tras finalizar el acto oficial, Juan Diego Zelaya se trasladó al Congreso Nacional de Honduras para presenciar la instalación de la primera legislatura del Hemiciclo Legislativo, cerrando una jornada marcada por gestos políticos, compromisos públicos y una petición que volvió a colocar al Trans-450 en el centro del debate capitalino.

