La indiferencia de los hondureños ante la problemática que aqueja al país, reprocha el sacerdote Sandro Aguilar

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FRANCISCO MORAZÁN, HONDURAS.

Sandro Aguilar, sacerdote del departamento de Lempira, durante la homilia de este domingo, criticó el silencio de los connacionales en medio de la crisis en el territorio hondureño por los altos costos de los carburantes.   

“Tranquilo el país, nadie abre la boca, nadie dice nada”, increpó el religioso.

Afirmó que, lo injusto, indigno, que viola los derechos y dignidad del hombre no entra al reino.

Honduras es un país donde hay que pedir tanto a Dios, “y la gente no dice nada”, insistió el sacerdote.  

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