- Un informe internacional coloca a las dos principales urbes hondureñas en los primeros lugares de inseguridad urbana para 2026, evidenciando los persistentes desafíos del país en materia de violencia, criminalidad y percepción ciudadana.
SAN PEDRO SULA / TEGUCIGALPA. —
Un reciente informe de Global Statistics sitúa a San Pedro Sula y Tegucigalpa en los primeros lugares del ranking de las ciudades más peligrosas del mundo para 2026, una clasificación que vuelve a colocar a Honduras en el foco de la atención internacional por sus elevados niveles de criminalidad e inseguridad urbana.
De acuerdo con el reporte, San Pedro Sula ocupa el primer lugar del listado, mientras que Tegucigalpa se posiciona en el tercer puesto a nivel global, superadas únicamente por Caracas, Venezuela, en la segunda posición.
El índice evalúa factores como tasas de criminalidad, percepción de inseguridad, violencia urbana y condiciones estructurales que inciden en el riesgo para la población.
El resultado refleja una realidad que afecta de forma directa la vida cotidiana de miles de ciudadanos, así como el clima de inversión, el turismo y la confianza institucional en las dos ciudades más importantes del país.
Reacciones desde el ámbito político
Tras conocerse el informe, la designada presidencial electa María Antonieta Mejía reaccionó destacando la urgencia de asumir el desafío como una responsabilidad de Estado.
“Sacar a Honduras de la lista de los países más peligrosos no es solo un objetivo: es una responsabilidad histórica. Lo lograremos con instituciones fuertes, justicia que funcione y un Estado que proteja a su gente. El cambio ya empezó. Honduras, ¡vamos a estar bien!”, expresó.
Las declaraciones se producen en medio de un escenario en el que la seguridad ciudadana continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población, especialmente en las zonas urbanas con mayor densidad demográfica y actividad económica.
Un problema persistente
El informe de Global Statistics llega en un contexto marcado por altos niveles de violencia, extorsión y delitos contra la propiedad, problemáticas que han afectado de manera recurrente tanto a San Pedro Sula como a Tegucigalpa en los últimos años.
Durante gran parte del gobierno de la presidenta Xiomara Castro, el país se mantuvo bajo un prolongado estado de excepción, una medida extraordinaria impulsada con el objetivo de reducir los índices delictivos.
Sin embargo, según los datos reflejados en el ranking, los resultados no lograron traducirse en una mejora sustancial de la seguridad en las principales ciudades, ni en la percepción ciudadana de tranquilidad.
Retos para el nuevo gobierno
Especialistas en seguridad y analistas coinciden en que los principales desafíos para revertir esta situación incluyen el fortalecimiento de las instituciones, una justicia más eficaz, el combate frontal a la corrupción y la implementación de políticas sociales integrales que aborden las causas estructurales de la violencia.
Estos retos ahora recaerán en el gobierno entrante encabezado por el presidente electo Nasry Asfura, quien deberá enfrentar una de las problemáticas más complejas del país: devolver la seguridad y la confianza a las principales ciudades de Honduras.

