- El presidente del CCEPL justifica el respaldo a Zambrano como un “mal menor”, mientras crece la crítica por diluir la identidad liberal
SAN PEDRO SULA, HONDURAS. –
El presidente del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), Roberto Contreras, defendió la decisión de la bancada liberal de respaldar la junta directiva provisional del Congreso Nacional de Honduras, encabezada por el nacionalista Tomás Zambrano, y reconoció abiertamente que el Partido Liberal pagó un alto costo político para —según su versión— “salvar la democracia”.
En declaraciones a periodistas, Contreras afirmó que los diputados liberales “se sacrificaron” para evitar un escenario que, a su juicio, habría prolongado la crisis institucional.
“El ganador de todo este proyecto es la democracia; se sacrifica el Partido, pero no podemos permitir que volvamos a vivir otros cuatro años donde se democratizó la pobreza y el odio”, expresó.
El “mal menor” como argumento
Contreras planteó el dilema en términos binarios: alianza con Libertad y Refundación (Libre) o cogobierno con el Partido Nacional. La bancada liberal, dijo, optó por “la menos mala” de las dos opciones.
La narrativa, sin embargo, no ha logrado apagar las críticas internas y externas, que cuestionan si el liberalismo renunció a su rol opositor a cambio de cuotas de poder legislativo.
El dirigente celebró que la directiva provisional haya sido electa “democráticamente” y no “impuesta a patadas”, en alusión a episodios pasados de confrontación en el hemiciclo.
Pero el énfasis en el procedimiento no despeja las dudas sobre el fondo del acuerdo ni sobre la coherencia ideológica del partido.
Democracia vs. identidad partidaria
La defensa de Contreras abre un debate incómodo: ¿hasta dónde puede un partido “sacrificarse” sin diluir su identidad?
Para sectores críticos, la votación que permitió a Zambrano asumir la presidencia provisional —con respaldo mayoritario de diputados liberales— traslada al Partido Liberal a un terreno de cogobierno que contradice su discurso histórico.
El propio Contreras intentó reencuadrar el conflicto al señalar que “los verdaderos enemigos de Honduras no son Libre, el Partido Nacional o los liberales”, sino la falta de inversión, empleo y oportunidades. No obstante, analistas advierten que la política de acuerdos pragmáticos, sin una agenda pública clara, erosiona la confianza ciudadana.
El espejo regional
En un tono comparativo, el líder liberal cuestionó la polarización interna y aludió al caso de Nayib Bukele en El Salvador:
“Si seguimos comiendo política y dividiendo a la familia, ¿en qué momento vamos a salir adelante como país; o solo vamos a quedar viendo por la ventana lo que está haciendo El Salvador?”, externó.
La referencia, lejos de cerrar el debate, subraya la tensión entre estabilidad política y concentración de poder, un dilema que Honduras vuelve a enfrentar con cada pacto legislativo.
Un acuerdo que deja preguntas
Mientras la Junta Directiva Provisional opera y se acerca la elección de la directiva en propiedad, el Partido Liberal queda en el centro del escrutinio.
La justificación del “mal menor” puede ser funcional en el corto plazo, pero deja abiertas preguntas clave: ¿qué gana el país con este arreglo?, ¿qué pierde el liberalismo en credibilidad?, y ¿hasta cuándo la gobernabilidad se construirá a base de sacrificios partidarios sin rendición de cuentas?
Por ahora, la defensa de Contreras confirma lo que muchos críticos sostienen: la democracia no solo se mide por votos, sino también por la coherencia y responsabilidad de quienes los emiten.

