• Académicos alertan que 2.2 millones de hondureños podrían enfrentar hambre en junio mientras el agro pierde mano de obra por éxodo forzado
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
La sequía que generará el fenómeno de El Niño a partir de junio provocará una nueva ola migratoria de campesinos hondureños, dejando al sector agrícola sin mano de obra suficiente para sostener la producción nacional y profundizando la inseguridad alimentaria que ya afecta a 1.7 millones de personas y que podría escalar a 2.2 millones en los próximos meses.
La advertencia fue planteada por la coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), María Luisa García, quien explicó que el impacto de los fenómenos climáticos no solo reduce las cosechas, sino que también expulsa a los productores del campo.
«Las condiciones dramáticas de los hondureños los obligan a migrar, lo que genera que no haya mano de obra para sacar adelante al sector agrícola del país», puntualizó la académica.
Según García, el país podría entrar en un círculo vicioso donde la crisis climática debilita la capacidad productiva, la caída de ingresos empuja a las familias a migrar y la reducción de trabajadores agrícolas termina profundizando la pobreza estructural y la inseguridad alimentaria.
Transición climática: de La Niña a El Niño
El director del Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Francisco Argeñal, confirmó que Honduras pasará en junio de estar bajo la influencia de La Niña —que favorece temperaturas más frescas— a condiciones asociadas con El Niño, caracterizadas por un calentamiento que elevará en aproximadamente medio grado centígrado la temperatura promedio.
Aunque Argeñal calificó el fenómeno como “muy débil” y con un estado mayormente neutral, advirtió que esto no impedirá impactos en la agricultura, especialmente en zonas vulnerables.
El cambio climático, sumado a la transición entre ambos fenómenos en un mismo año, consolida un escenario de alta vulnerabilidad para el país.
Golpe a los granos básicos y a la economía familiar
García explicó que cuando se presenta El Niño, la producción agrícola disminuye y esto encarece los granos básicos como el maíz, frijol y arroz, pilares de la dieta hondureña.
El impacto no se limita al Corredor Seco, sino que puede afectar a nivel nacional, poniendo en riesgo el abastecimiento de miles de familias que dependen de la agricultura de subsistencia.
La experta proyectó que para junio la cantidad de hondureños en inseguridad alimentaria aumentará porque muchas familias “no tienen cómo” enfrentar el alza en los precios de los alimentos, situación que calificó como “preocupante y alarmante”.
Las alteraciones climáticas —ya sea sequías prolongadas o lluvias intensas e inundaciones— evidencian la fragilidad estructural del país frente a eventos extremos.
Llamado a políticas permanentes y no reactivas
La coordinadora del Observatorio instó a los gobernantes a implementar medidas permanentes que perduren en el tiempo y reduzcan los flujos migratorios, proponiendo el fortalecimiento del agro mediante la dotación de semillas resilientes al cambio climático.
«Si no, continuaremos con altos índices de pobreza y personas viviendo en inseguridad alimentaria», advirtió.
Por su parte, Argeñal recomendó que el gobierno se prepare con programas efectivos ante el fenómeno, enfatizando que Honduras enfrenta un año de transición climática que demanda respuestas estructurales y no únicamente ayuda humanitaria reactiva, como ha caracterizado históricamente la gestión de crisis alimentarias en el país.
La advertencia de los expertos coloca sobre la mesa un desafío urgente: evitar que la sequía no solo se traduzca en menos alimentos, sino también en más migración y mayor pobreza, profundizando una crisis que amenaza la estabilidad social y económica de miles de familias hondureñas.




