- Ambientalistas salvadoreños piden diálogo entre ambos países para analizar el impacto regional de la estimulación de nubes con yoduro de plata. Honduras defiende el programa como una alternativa frente a la sequía.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
La decisión de Honduras de recurrir a la siembra de nubes con yoduro de plata para estimular las precipitaciones ya genera un debate que trasciende las fronteras.
Desde El Salvador, el presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA), Ricardo Navarro, pidió a las autoridades de su país abrir conversaciones con Honduras para analizar los posibles efectos de esta intervención sobre la distribución de las lluvias en la región.
Navarro considera necesario estudiar científicamente si la estimulación de nubes puede producir efectos más allá de las zonas directamente intervenidas y planteó que el tema sea abordado también mediante mecanismos de cooperación regional.
“Que inicien conversaciones con las autoridades de la hermana República de Honduras en torno a la fertilización de nubes con yoduro de plata que están realizando en ese país para provocar lluvia en diferentes lugares”, señaló Navarro.
Una preocupación que cruza las fronteras
El planteamiento salvadoreño surge mientras Honduras desarrolla un programa que busca enfrentar los efectos de la sequía, principalmente en el Corredor Seco y otras zonas consideradas estratégicas para la producción agrícola y la disponibilidad de agua.
El Gobierno hondureño contempla aproximadamente 20 vuelos de estimulación de nubes durante los próximos dos o tres meses, dependiendo de que existan condiciones atmosféricas adecuadas. El primer vuelo se realizó el 27 de septiembre y utilizó 100 litros de yoduro de plata.
La técnica no crea nubes desde cero. Consiste en dispersar agentes de nucleación, como el yoduro de plata, sobre formaciones nubosas que ya presentan determinadas condiciones de humedad y temperatura, con el objetivo de favorecer la formación de gotas y estimular la precipitación.
CESTA pide análisis científico y cooperación regional
Para Navarro, el punto central es determinar si una intervención de este tipo puede modificar la distribución de las precipitaciones en territorios que no son directamente intervenidos.
El ambientalista también propuso que la discusión sea llevada a la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), como un espacio para que los países de la región analicen conjuntamente este tipo de intervenciones.
Navarro expresó además su oposición a la modificación artificial del clima y citó como referencia experiencias desarrolladas en Emiratos Árabes Unidos, donde, según su relato, se registraron precipitaciones extraordinarias después de procesos de fertilización de nubes.
Estas afirmaciones corresponden a su interpretación sobre los posibles efectos de la técnica y requieren ser diferenciadas de resultados científicos establecidos para el caso hondureño.
Honduras defiende el programa ante la sequía
Desde Honduras, el secretario de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, ha defendido la iniciativa y la ha presentado como una experiencia que está despertando interés fuera del país.
El programa fue impulsado ante el déficit de lluvias que ha afectado distintas zonas productivas. La SAG sostiene que las operaciones buscan aprovechar nubes que ya cuentan con las condiciones necesarias para producir precipitaciones y que los vuelos serán definidos mediante monitoreo meteorológico.
Las autoridades hondureñas también han señalado que los resultados deberán ser evaluados técnicamente.
Cenaos ha comenzado a analizar las precipitaciones registradas después de las primeras operaciones para determinar cuánto puede atribuirse al procedimiento, debido a que la lluvia natural también interviene en los resultados.
Un debate que apenas comienza
La controversia coloca sobre la mesa una pregunta que trasciende la emergencia hídrica hondureña: ¿hasta dónde pueden llegar los efectos de una intervención atmosférica realizada en un país cuando los sistemas de lluvia no respetan fronteras?
Por ahora, Honduras mantiene su programa como una medida complementaria para enfrentar la sequía, mientras desde El Salvador se plantea la necesidad de diálogo, investigación y coordinación regional.
El debate, más que cerrado, apenas comienza: Honduras busca generar más lluvia en medio de una crisis hídrica, mientras sus vecinos piden conocer con mayor precisión cuáles podrían ser las consecuencias de intervenir artificialmente las nubes.











