• El religioso Patricio Alfredo Sánchez Molinari murió mientras celebraba la eucaristía en Guayaquil. Minutos antes, había reflexionado ante los feligreses sobre la brevedad de la vida y la inevitabilidad de la muerte.
GUAYAQUIL, ECUADOR.–
Una celebración religiosa terminó en tragedia el sábado 17 de octubre, cuando una pesada cruz de madera se desprendió de la pared del altar y cayó sobre el sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari, quien perdió la vida en plena misa en la ciudad de Guayaquil, Ecuador.
El accidente ocurrió en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde Sánchez Molinari se desempeñaba como párroco. La eucaristía era transmitida en vivo por internet, por lo que el dramático momento ocurrió ante la mirada de los feligreses presentes en el templo y mientras se desarrollaba la celebración.
De acuerdo con la información difundida, la estructura impactó directamente al religioso. Pese a los intentos de auxiliarlo, el sacerdote falleció en el lugar debido a la gravedad del golpe.
Una reflexión que estremeció tras la tragedia
Uno de los detalles que más ha conmocionado a quienes conocieron el caso es que, minutos antes del accidente, el sacerdote había hablado durante su homilía sobre lo corta que puede ser la existencia humana y la importancia de fortalecer la fe.
“Un día todos los que estamos aquí también vamos a morir”, expresó ante los asistentes, en una reflexión que adquirió un significado especialmente impactante tras lo ocurrido.
La Arquidiócesis de Guayaquil confirmó el fallecimiento y expresó sus condolencias a los familiares del sacerdote, sus compañeros de congregación y demás allegados. Asimismo, pidió a la comunidad católica elevar oraciones por el descanso de su alma.
Un día antes había conmemorado su servicio sacerdotal
El padre Patricio Sánchez pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, conocida como los redentoristas, una comunidad religiosa fundada en 1732 por san Alfonso María de Ligorio y dedicada a la misión evangelizadora y la predicación del Evangelio.
Según la información difundida por la Arquidiócesis, el religioso había conmemorado un año más de servicio como presbítero el viernes 16 de octubre, apenas un día antes del fatal accidente.
Su muerte ha dejado consternación entre los fieles y la comunidad religiosa de Guayaquil, donde una misa que transcurría con normalidad terminó marcada por una tragedia inesperada.









