• La mandataria cerró su gestión con una inauguración parcial del Estadio Nacional Chelato Uclés, defendió su legado y dejó un mensaje político de despedida a horas de entregar el poder
TEGUCIGALPA, HONDURAS.
La presidenta Xiomara Castro se despidió este lunes del poder con la inauguración parcial del Estadio Nacional Chelato Uclés, en Tegucigalpa, en un acto que marcó su última obra al frente del Poder Ejecutivo y que estuvo cargado de mensajes políticos, balance de gestión y un guiño al futuro del partido Libertad y Refundación (Libre).
Durante su discurso, Castro deseó suerte al presidente electo Nasry Asfura, quien asumirá este martes para el período 2026-2030, pero también dejó claro que su salida no representa el final del proyecto político que encabezó.
“¡Misión cumplida! Prohibido olvidar que somos resistencia”, exclamó la mandataria, al tiempo que aseguró que Libre volverá al poder.
Castro recordó que fue precisamente en ese estadio donde, hace cuatro años, asumió la Presidencia de la República, y ahora regresó —en el último día de su mandato— para entregar lo que calificó como un recinto “remodelado y de primer mundo”.
Balance de gestión y promesas cumplidas
En su mensaje final, la gobernante defendió su administración asegurando que su gobierno fue “del y para el pueblo”, y destacó como logros una macroeconomía sólida, el fortalecimiento de las reservas internacionales, y el retorno de programas sociales como la matrícula gratuita y la merienda escolar, que —según dijo— benefició a más de 1.2 millones de niños.
También mencionó los subsidios a la energía, el transporte y los combustibles, así como la atención a adultos mayores mediante la entrega de medicamentos a domicilio, una afirmación que ha sido cuestionada incluso por empleados estatales que este mismo lunes protestaron por falta de pago relacionado con ese programa.
En materia deportiva, Castro subrayó que durante su mandato se inauguraron cinco estadios y 104 campos de fútbol, mientras que otros 31 proyectos están en proceso de finalización.
Una inauguración parcial más
La ahora expresidenta inauguró el área de butacas del estadio, con una inversión de 14 millones de lempiras, y el techo de un sector de sol, valorado en 51 millones de lempiras, entre otras mejoras.
No obstante, la obra fue entregada de forma parcial, una práctica recurrente durante su gestión, que también se repitió en proyectos como hospitales, carreteras y reparaciones en centros educativos.
La remodelación del estadio capitalino se convierte así en la última obra inaugurada por Castro antes de dejar el cargo este 27 de enero, como lo establece la Constitución de la República.
Polémica por los colores
Uno de los aspectos más criticados de la modernización ha sido el diseño y colorido de las butacas, que sectores de la oposición asocian con los colores de la bandera de Venezuela, país al que Castro manifestó reiteradamente su respaldo político.
Desde el oficialismo, sin embargo, se ha defendido que los tonos representan a la guacamaya, ave nacional de Honduras, y a los colores de la bandera de Tegucigalpa.
Con esta inauguración y su mensaje de despedida, Xiomara Castro cierra su ciclo presidencial dejando una mezcla de defensa de logros, obras inconclusas y un claro mensaje político de cara al futuro de Libre, mientras el país se prepara para la transición de mando.

