• Gobierno y magisterio alcanzan consenso salarial; se suspenden las asambleas informativas mientras persisten demandas por infraestructura, conectividad y calidad educativa.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Tras varios días de tensión y negociaciones entre el Gobierno y la Federación de Organizaciones Magisteriales de Honduras (FOMH), la administración del presidente Nasry Asfura anunció este viernes un acuerdo que pone fin a las asambleas informativas desarrolladas por el gremio docente y permite el retorno a las actividades normales en los centros educativos del país.
El entendimiento fue alcanzado luego de una extensa jornada de diálogo en Casa Presidencial, donde representantes de las seis organizaciones magisteriales expusieron sus demandas relacionadas con ajustes salariales y pagos retroactivos pendientes, temas que habían provocado malestar en el sector y generado interrupciones parciales en el calendario académico.
Durante una comparecencia ante los medios, el mandatario calificó el acuerdo como una solución “justa, equilibrada y responsable”, argumentando que permite responder a las exigencias del magisterio sin comprometer la estabilidad financiera del Estado.
“Se ha llegado a una revisión justa en el tema salarial, balanceado con responsabilidad para nuestro ejercicio fiscal y acorde a las necesidades y compromisos que debemos asumir ante el pueblo hondureño”, expresó Asfura.
Fin de las asambleas y retorno a las aulas
Uno de los puntos centrales del acuerdo establece la suspensión inmediata de las asambleas informativas, medida que había sido impulsada por los docentes como mecanismo de presión para exigir el cumplimiento de sus derechos laborales.
Con ello, miles de maestros retornarán a sus labores habituales en los centros educativos, una decisión que busca evitar mayores afectaciones al proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes.
La normalización de las actividades educativas representa un alivio para padres de familia y alumnos; sin embargo, expertos en educación advierten que los problemas del sistema van mucho más allá de los conflictos salariales y requieren respuestas integrales de largo plazo.
Así quedó estructurado el aumento salarial
Como resultado de la negociación, el incremento salarial tendrá vigencia retroactiva a partir de mayo de 2026.
Entre los acuerdos alcanzados destacan:
- Incremento de L 1,500 al sueldo base.
- L 300 adicionales por calificación académica.
- L 100 por cada quinquenio.
- L 100 por cargo directivo.
- L 100 por laborar en zonas fronterizas.
- Beneficio adicional de L 1,500 en concepto de zonaje.
Asimismo, se estableció que el pago retroactivo correspondiente al mes de mayo será efectuado en septiembre, mientras que el aumento será incorporado de forma regular en la planilla de junio.
La proyección correspondiente al décimo cuarto mes de salario será reflejada en la planilla de julio.
Más allá del salario: infraestructura y conectividad
Aunque el componente salarial concentró buena parte de las negociaciones, el Gobierno aseguró que el acuerdo también contempla acciones orientadas a mejorar las condiciones del sistema educativo.
Entre ellas figuran la entrega de textos escolares, la reparación de centros educativos y el fortalecimiento de la conectividad digital en las escuelas públicas.
Asfura destacó que su administración mantiene el objetivo de dotar de internet a aproximadamente ocho mil centros educativos, una meta que considera fundamental para reducir la brecha tecnológica y mejorar las oportunidades de aprendizaje de miles de estudiantes.
Un acuerdo que reduce la tensión, pero no resuelve todos los problemas
El consenso alcanzado entre el Gobierno y el magisterio permite desactivar, al menos de momento, uno de los principales focos de conflicto social en el sector educativo.
Sin embargo, el acuerdo también vuelve a poner en evidencia las debilidades históricas que enfrenta la educación pública hondureña.
Infraestructura deteriorada, limitaciones tecnológicas, falta de recursos pedagógicos y desigualdades en el acceso a una educación de calidad continúan siendo desafíos que trascienden las negociaciones salariales.
Aunque el retorno a las aulas marca el fin de una etapa de confrontación, el verdadero reto para las autoridades será convertir los compromisos anunciados en resultados tangibles que impacten directamente en la formación de los estudiantes y en la mejora de las condiciones de trabajo de los docentes.
Por ahora, el acuerdo representa una tregua en el conflicto y un voto de confianza entre ambas partes, mientras la comunidad educativa espera que las promesas asumidas se traduzcan en cambios concretos para el sistema educativo nacional.





