- El diputado advierte que la mayor parte del presupuesto educativo se consume en salarios y transferencias, dejando a la Secretaría con recursos limitados para mejorar aulas, infraestructura y tecnología.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. —
El diputado Arnold Burgos cuestionó la forma en que se distribuye el presupuesto destinado a la educación en Honduras y advirtió que, pese al monto asignado al sector, los recursos disponibles para inversión directa siguen siendo reducidos.
Según explicó, de los aproximadamente 47,000 millones de lempiras asignados a la Secretaría de Educación, alrededor del 85% se destina al pago de sueldos y salarios, mientras que otro 14% debe ser transferido a distintas instituciones, entre ellas universidades y organizaciones no gubernamentales.
Esta distribución, señaló Burgos, deja a la Secretaría de Educación con apenas 1% de su presupuesto para ejecutar proyectos directamente, entre ellos la adquisición de tecnología, mejoras de infraestructura y otras necesidades de los centros educativos.
Cuestiona el porcentaje destinado del PIB
Uno de los principales cuestionamientos del parlamentario está relacionado con el porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) que Honduras destina a educación.
Burgos sostuvo que la legislación establece una asignación equivalente al 6% del PIB, pero afirmó que para este año el país estaría destinando únicamente alrededor del 4%.
Como referencia, señaló que El Salvador invierte cerca del 8% de su PIB en educación, por lo que consideró necesario revisar las prioridades presupuestarias de Honduras.
El diputado planteó que para el próximo año se debe trabajar junto a la Secretaría de Finanzas y organizaciones no gubernamentales para elevar progresivamente la inversión educativa hasta alcanzar, al menos, el 5% del PIB.
Pide cambiar la distribución de los recursos
Burgos también propuso modificar el mecanismo mediante el cual se realizan las transferencias a otras instituciones. Su planteamiento es que esos fondos sean entregados directamente a las entidades que corresponda, sin pasar por las arcas de la Secretaría de Educación.
A su juicio, esto permitiría que el presupuesto administrado directamente por Educación refleje con mayor claridad los recursos realmente disponibles para atender las necesidades del sistema.
El legislador insistió además en la necesidad de despolitizar la educación y concentrar los esfuerzos en mejorar las condiciones de aprendizaje, con aulas dignas, infraestructura adecuada y herramientas tecnológicas tanto para estudiantes como para docentes.
La discusión, según Burgos, no debe centrarse únicamente en cuánto dinero se asigna al sector, sino también en cuánto de ese presupuesto llega efectivamente a las aulas y se convierte en inversión para mejorar la educación de los hondureños.








