Arzobispo de Tegucigalpa llama a “ser luz y sal del mundo” mediante las buenas obras

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Durante la homilía en la Catedral Metropolitana, monseñor José Vicente Nácher exhortó a los fieles a practicar la solidaridad y recordó que la bondad visible tiene un efecto sanador en la sociedad

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatay, afirmó este domingo que las buenas obras deben ser visibles y coherentes con la voluntad de Cristo, al exhortar a los fieles a vivir una fe activa basada en la solidaridad y el servicio al prójimo.

Durante la misa celebrada en la Catedral San Miguel Arcángel, el religioso destacó que las acciones de los cristianos reflejan la bondad de Dios y generan un efecto sanador continuo en la sociedad. 

“Las buenas obras son vistas por muchos y tienen un efecto sanador”, expresó en su homilía.

El prelado enumeró entre estas acciones compartir el pan con el hambriento, brindar albergue al que no tiene techo, proporcionar vestido digno a quienes lo necesitan y, sobre todo, no desentenderse de la angustia de los demás. Señaló que el bien realizado a otros se transforma también en bienestar personal, incluso mayor que el beneficio que se ofrece.

“Entonces brillará tu luz y serás esperanza en la noche de muchos, y tus propias heridas sanarán”, reflexionó, al tiempo que subrayó que las buenas obras dan sentido a la vida y combaten la indiferencia social.

El arzobispo recordó el mensaje del Evangelio según san Mateo (5, 13-16), en el que Jesús llama a sus discípulos a ser “la sal de la tierra” y “la luz del mundo”, destacando que las acciones concretas de bondad permiten “saborear una buena vida llena de Dios” y dar gloria al Padre mediante el testimonio cotidiano.