• El mandatario rindió homenaje a los hondureños caídos durante el conflicto armado, llamó a preservar la paz y aseguró que el desarrollo, la inversión y el turismo son pilares para fortalecer la soberanía nacional.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El presidente de la República, Nasry Asfura, encabezó este martes la ceremonia de izada de la Bandera Nacional en Isla Conejo, en conmemoración del 57.º aniversario del cese de hostilidades de 1969, un acto solemne con el que el Estado hondureño honró la memoria de quienes perdieron la vida durante el conflicto armado y reafirmó su compromiso con la paz, la unidad y la defensa de la soberanía nacional.
La ceremonia, realizada al mediodía en uno de los puntos más emblemáticos del territorio hondureño, reunió a altas autoridades civiles y militares, entre ellas el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Héctor Benjamín Valerio Ardón; la canciller de la República, Mireya Agüero; el secretario del Congreso Nacional, Carlos Ledezma; diputados de la Comisión de Defensa y representantes de distintas instituciones del Estado.
Durante su intervención, el mandatario destacó que la soberanía de un país no solo se protege con la presencia del Estado, sino también mediante acciones que impulsen el bienestar de la población.
En ese sentido, afirmó que promover el turismo, atraer inversión y generar oportunidades para los hondureños constituyen una forma de fortalecer y consolidar el territorio nacional.
“La mejor manera con turismo, inversión, oportunidades para toda nuestra gente, porque la mejor manera de afirmar un territorio es haciéndolo florecer cada día más por nosotros los hondureños”, expresó Asfura.
El gobernante también resaltó el significado de la Bandera Nacional como un símbolo de identidad, pertenencia y unidad para todos los hondureños.
“Esa bandera no es solamente un lienzo, saludada por el viento del Pacífico; es la presencia pura de lo que nos pertenece”, manifestó durante el acto protocolario.
Asimismo, recordó a las miles de personas que perdieron la vida durante el conflicto de 1969 y señaló que, a más de cinco décadas de aquellos hechos, el país tiene el deber de mantener viva su memoria desde el respeto y la reconciliación.
“Recordar 57 años después de 1969, donde Honduras vivió un momento muy triste y difícil, con miles de vidas que perdimos en ambos lados de la frontera; a ellos les debemos un respeto eterno”, afirmó.
Asfura enfatizó que esta conmemoración no busca reabrir heridas del pasado, sino recordar el alto costo de la guerra y reafirmar el compromiso permanente con la paz entre las naciones.
“No los recordamos para reavivar rencores, sino para honrar ese sacrificio y no olvidar la lección que debemos recordar: la paz y la armonía”, sostuvo.
La ceremonia concluyó con los honores correspondientes al Pabellón Nacional, en un acto que reafirmó el compromiso del Estado hondureño con la memoria histórica, el reconocimiento a quienes defendieron la patria y la promoción de un país que avance con unidad, desarrollo y mayores oportunidades para todos los ciudadanos.








