BCH lanza plan 2026-2027: inflación cede, pero petróleo y crisis global amenazan el bolsillo

  • Autoridad monetaria advierte riesgos por alza de combustibles y presenta un histórico fondo de estabilización de L1,000 millones para blindar la economía.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. –

El Banco Central de Honduras (BCH) presentó ayer lunes su Programa Monetario 2026-2027, en el que destaca avances en el control de la inflación, pero advierte que la economía hondureña enfrenta nuevos riesgos derivados del encarecimiento del petróleo y las tensiones internacionales.

Inflación bajo control… por ahora

Según el informe, la inflación interanual a marzo de 2026 se ubicó en 3.94%, una cifra moderada que responde a medidas de absorción monetaria implementadas por la autoridad, las cuales redujeron el crecimiento del dinero en circulación de 16.5% a 7.3%.

No obstante, el BCH advierte que este alivio podría ser temporal. El incremento en los precios internacionales del petróleo, impulsado por conflictos en Medio Oriente, ya comienza a trasladarse a los costos de transporte, alimentos y bienes importados.

El riesgo, señalan, son los llamados “efectos de segunda vuelta”, donde el aumento de costos de producción y posibles ajustes salariales podrían desencadenar nuevas presiones inflacionarias.

Este escenario cobra especial relevancia en momentos en que sectores laborales y empresariales discuten el ajuste al salario mínimo, en medio de crecientes quejas por el alto costo de vida.

Crecimiento estable, pero con incertidumbre

A pesar del contexto internacional adverso, el BCH proyecta que la economía hondureña crecerá entre 3.0% y 4.0% en 2026 y 2027, impulsada principalmente por el consumo interno y la inversión privada.

Sin embargo, el entorno global sigue siendo incierto. El Fondo Monetario Internacional ya revisó a la baja sus proyecciones económicas, anticipando menor crecimiento y mayores presiones inflacionarias a nivel mundial.

Un “seguro económico” sin precedentes

Uno de los anuncios más relevantes del programa es la creación de un fondo de estabilización cercano a los 1,000 millones de lempiras, una medida inédita en el país.

El presidente del BCH, Roberto Lagos, explicó que este fondo funcionará como un “colchón” para responder de forma inmediata ante emergencias económicas o desastres naturales.

“Es la primera vez que se plantea algo de esta magnitud, una especie de seguro económico para reaccionar ante emergencias”, afirmó.

El fondo se financiaría con utilidades generadas por el manejo de reservas internacionales y portafolios, que solo en el primer trimestre del año alcanzaron cerca de 100 millones de dólares.

Lecciones del pasado y nuevas medidas

Lagos también advirtió que repetir decisiones tomadas en 2022 —como no ajustar la Tasa de Política Monetaria o mantener rígido el tipo de cambio— podría provocar fuga de capitales y presión sobre las reservas.

“El aprendizaje es claro: no podemos cometer los mismos errores”, enfatizó.

En ese sentido, el BCH ha optado por mantener estable su tasa de referencia, facilitar el acceso a divisas y permitir una depreciación moderada del lempira, que hasta ahora ronda el 0.80% en lo que va del año.

Además, eliminó requisitos de documentación para transacciones menores o iguales a 50 mil dólares, con el objetivo de dinamizar el mercado cambiario.

Reservas en récord y economía en alerta

Las reservas internacionales netas alcanzaron un máximo histórico de 11,345 millones de dólares, fortaleciendo la capacidad del país para enfrentar choques externos.

Sin embargo, el mensaje del BCH es claro: Honduras no está aislada de la crisis global.

Aunque existen señales de estabilidad, el panorama sigue siendo incierto y con riesgos latentes de que la inflación vuelva a repuntar, impactando directamente el poder adquisitivo de los hondureños.

Al final, el equilibrio económico dependerá no solo de las decisiones internas, sino también de factores internacionales que escapan al control del país.

Porque en economía, como en la vida cotidiana, la estabilidad nunca está garantizada… y cualquier sacudida externa puede sentirse primero en el bolsillo de la gente.

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