• El mandatario salvadoreño advierte sobre las consecuencias de priorizar los derechos de criminales, mientras el ministro Gerzón Velásquez sostiene que la estrategia aplicada en su país no puede replicarse automáticamente en Honduras.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, reaccionó públicamente a recientes declaraciones del ministro de Seguridad de Honduras, Gerzón Velásquez, lo que ha reactivado el debate regional sobre las estrategias de combate a la criminalidad y la posible aplicación del denominado “modelo de seguridad salvadoreño” en otros países.
Bukele señaló que se había mantenido al margen de opinar sobre la situación hondureña por respeto a la expectativa de muchos ciudadanos que esperan que el nuevo gobierno impulse medidas efectivas contra la violencia.
No obstante, manifestó preocupación tras escuchar al funcionario hondureño referirse a la defensa de los “derechos humanos” de los criminales.
“Me había mantenido al margen porque sé que muchos de mis hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo por la seguridad. Pero escuchar al nuevo Ministro de Seguridad defender los ‘derechos humanos’ de los criminales, es triste, de verdad. Miles de hondureños morirán por culpa de estas personas”, expresó el mandatario salvadoreño.
Las declaraciones del presidente de El Salvador surgen luego de que Velásquez afirmara, en un foro televisivo, que la estrategia aplicada por Bukele contra maras y pandillas resulta “interesante”, pero no puede trasladarse automáticamente a otras naciones debido a diferencias políticas, institucionales y territoriales.
“El Salvador cabe en Olancho y ellos tienen un control completo de la institucionalidad que permite hacer reformas que van en contra de los derechos humanos”, manifestó el ministro hondureño al explicar que el contexto salvadoreño responde a condiciones particulares que han facilitado la implementación de medidas de gran alcance en materia de seguridad.
Velásquez señaló que las políticas públicas de combate al crimen organizado deben diseñarse tomando en cuenta las características propias de cada país, incluyendo su estructura institucional, su legislación y la realidad social de las comunidades afectadas por la violencia.
En ese sentido, reiteró que Honduras continúa desarrollando estrategias basadas en su contexto nacional, aunque analiza experiencias internacionales como referencia, sin considerar que exista una fórmula única aplicable a toda la región.
El intercambio de posiciones ocurre en medio de un intenso debate regional sobre el equilibrio entre la protección de los derechos humanos y la aplicación de medidas más severas para enfrentar el crimen organizado, tema que continúa generando opiniones encontradas en distintos sectores políticos y sociales.



