• Analistas y sectores sociales advierten que los relevos de funcionarios no pueden quedarse en simples movimientos administrativos y urgen al mandatario a definir metas, corregir deficiencias y nombrar un ministro de Salud.
TEGUCIGALPA, HONDURAS. –
Los recientes movimientos en el gabinete del presidente Nasry Asfura han reavivado las expectativas y cuestionamientos sobre el desempeño de su administración.
Distintos sectores consideran que la salida de funcionarios debe representar algo más que una renovación de nombres y convertirse en una oportunidad para corregir deficiencias y ofrecer respuestas concretas a los hondureños.
En las últimas horas, el Gobierno destituyó a la ministra de Educación, Ivette Arely Argueta; al titular del Instituto Hondureño de Transporte Terrestre (IHTT), Emilio Maldonado; y al director del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA), Allan Castillo.
Los movimientos podrían no ser los últimos. El secretario privado de la presidencia, Luis Castro, confirmó que todos los funcionarios están sometidos a evaluaciones permanentes y no descartó nuevas separaciones dentro del gabinete, al recordar que los integrantes del Ejecutivo firmaron una renuncia al asumir sus cargos.
Sin embargo, más allá de los relevos, las principales exigencias apuntan a la necesidad de mejorar la gestión pública, establecer objetivos verificables y colocar al frente de las instituciones a personas con capacidad y experiencia.
Exigen planificación y funcionarios capaces
El analista Kenneth Madrid consideró que el presidente tiene la facultad de separar a los funcionarios que no cumplen con las expectativas, pero advirtió que los nuevos nombramientos deben responder a criterios de capacidad, méritos profesionales, competencia y transparencia.
Además, planteó que Asfura debería presentar durante noviembre las metas de corto, mediano y largo plazo de su administración, de manera que la ciudadanía pueda conocer los compromisos del Gobierno y evaluar sus resultados.
Por su parte, la exrectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, advirtió que la falta de correctivos oportunos podría acelerar el desgaste político y la pérdida de confianza ciudadana.
A su criterio, el mandatario debe seleccionar cuidadosamente las prioridades de su gestión y conformar equipos capaces de responder a las necesidades de una población golpeada por la pobreza, las carencias sociales y el encarecimiento del costo de vida.
Salud y Educación, entre las mayores preocupaciones
Desde la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), su director ejecutivo, Carlos Hernández, expresó que espera que los cambios en Educación permitan mejorar la cobertura del sistema, especialmente ante el desafío de incorporar a casi un millón de niños y niñas que permanecen fuera de las aulas.
También señaló la necesidad de fortalecer la educación prebásica y ampliar la atención del tercer ciclo de educación básica.
En el sector sanitario, el abogado Juan Carlos Barrientos cuestionó que el Gobierno todavía no haya designado un ministro de Salud que asuma directamente la conducción de esa secretaría, una de las instituciones con mayores desafíos y necesidades de atención.
Barrientos también cuestionó el desempeño de otras dependencias, entre ellas Cultura, Artes y Deportes y Condepor, por las expectativas incumplidas en inversión e infraestructura deportiva.
En materia económica, señaló la falta de respuestas frente al incremento de los precios de la canasta básica, mientras que en seguridad cuestionó que las autoridades todavía no hayan presentado públicamente una estrategia integral para enfrentar la criminalidad.
Falta de planificación e improvisación pasan factura
El titular del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Mauricio Díaz Burdeth, advirtió que la improvisación en la selección de funcionarios y los constantes movimientos dentro del gabinete pueden afectar el funcionamiento de las instituciones públicas.
Aunque reconoció avances en la gestión económica y en algunos compromisos relacionados con el programa del Fondo Monetario Internacional (FMI), manifestó preocupación por las deficiencias en los servicios públicos, particularmente en Salud, donde los conflictos entre médicos y autoridades limitaron la atención de miles de pacientes.
También cuestionó la ejecución de la inversión pública, debido a que mientras existen avances en algunos proyectos carreteros, varias obras hospitalarias permanecen detenidas.
En contraste, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), por medio de su director ejecutivo, Armando Urtecho, evitó emitir una posición institucional sobre las destituciones y recordó que la conformación del gabinete es una atribución exclusiva del presidente de la República.
El reto de Asfura: demostrar que los cambios sirven
Las valoraciones de distintos sectores coinciden en que el Gobierno necesita pasar de los movimientos administrativos a una etapa de resultados concretos.
La designación de funcionarios competentes, la planificación, el uso eficiente de los recursos públicos y la recuperación de servicios esenciales figuran entre las principales demandas.
A nueve meses de haber asumido el poder, Nasry Asfura enfrenta el desafío de demostrar que las destituciones y los nuevos nombramientos no serán simples ajustes políticos, sino decisiones capaces de corregir las deficiencias de su administración.
El mandatario todavía tiene 39 meses por delante, pero las expectativas ciudadanas aumentan y, con ellas, la presión para que su Gobierno comience a ofrecer resultados medibles.











